Enormes dudas

Cúrcuma bajo la lupa: ¿de "superalimento" a riesgo para la salud?

Pasó de especia ancestral a estrella del bienestar, pero hay investigadores que aseguran que no era tan así.

29.06.2026 07:36

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Montevideo Portal

En estos días de frío, las redes se llenan de recetas de "leche dorada": cúrcuma, especias y miel disueltas en leche caliente, con fama de remedio además de bebida reconfortante. El crédito se lo lleva la curcumina, el compuesto que le da a la cúrcuma su amarillo intenso y al que se le atribuyen efectos antiinflamatorios frente al cáncer, la artritis, la rinitis alérgica, el alzheimer y los síntomas de la menopausia, entre otras dolencias.

Pero ¿es tan buena como se dice? ¿Es un superalimento tan potente como nos han contado? Esa es la pregunta que plantea en una reciente columna la periodista científica Alice Klein en New Scientist y la respuesta que encontró no es la que esperarían los adoradores de la cúrcuma.

De especia milenaria a "superalimento"

La cúrcuma se usa hace miles de años en la cocina y la medicina del sur de Asia. Su salto a "superalimento" en Occidente, en cambio, es reciente: ocurrió en las últimas dos décadas. Buena parte de ese impulso, recuerda Klein, vino del trabajo de Bharat Aggarwal, un bioquímico que se desempeñó en el Centro Oncológico MD Anderson, de la Universidad de Texas. A principios de los 2000, Aggarwal publicó más de cien artículos según los cuales la curcumina reducía la inflamación y atacaba prácticamente cualquier tipo de célula tumoral.

El entusiasmo por sus afirmaciones se tradujo en cafés con cúrcuma, suplementos y nuevos estudios. Según la columna, las agencias sanitarias de Estados Unidos destinaron más de 275 millones de dólares a investigar la curcumina desde 1990.

Las dudas sobre una investigación clave

Sin embargo, sus estudios quedaron bajo sospecha. New Scientist consigna que en 2012 la Oficina de Integridad de la Investigación del Departamento de Salud de Estados Unidos notificó a MD Anderson denuncias de académicos sobre resultados potencialmente fraudulentos en al menos 65 de los artículos de Aggarwal, vinculadas a la reutilización y manipulación de imágenes. Finalmente, el investigador dejó el centro tras una investigación interna y 30 de sus trabajos terminaron retractados.

Aunque, como dice Klein, que además de periodista es doctora en química por la Universidad de Sídney, que haya denuncia no equivale a que sea culpable. De hecho, Aggarwal defendió su obra, admitió posibles errores y llegó a amagar con acciones legales contra quienes lo señalaban. Y pese a todo, muchos de sus trabajos, cuestionados y no, se siguen citando.

Por qué poca curcumina llega a la sangre

El problema de fondo que lleva a que se dude de las superpropiedades de la cúrcuma está en que la curcumina se disuelve mal en agua, es inestable y tiende a degradarse, lo que la vuelve difícil de manejar como fármaco, informa el artículo.

O sea, lo que complica todo es la absorción: como casi no se disuelve, la mayor parte se elimina por materia fecal. "Hace años, cuando hice un doctorado en desarrollo de fármacos contra el cáncer, uno de mis colegas de laboratorio experimentó con la curcumina, pero le resultó casi imposible trabajar con ella debido a su escasa solubilidad y su tendencia a degradarse", afirma Klein.

Suplementos de cúrcuma bajo la lupa (Freepik)

Suplementos de cúrcuma bajo la lupa (Freepik)

Además, cita un estudio holandés del año pasado que apenas detectó curcumina en sangre de hombres que tomaban suplementos, incluso en dosis altas y con fórmulas "mejoradas" con pimienta negra o nanopartículas. "Las concentraciones detectadas en la sangre de los voluntarios fueron más de 100 veces inferiores a las que han mostrado actividad contra células cancerosas en un cultivo celular", cita en su artículo.

Lo que dicen los investigadores citados es que la curcumina es como "un misil que explota en la plataforma de lanzamiento, sin llegar jamás a la atmósfera ni a su objetivo".

Cuando el suplemento se vuelve un riesgo

Acá aparece la otra cara, la que se plantea cada día en la cocina. La cúrcuma en la comida es segura: "La cúrcuma es segura para consumir en currys y otras comidas, ya que se mezcla en pequeñas cantidades con otros ingredientes. Además, solo alrededor del 5% del peso seco de la cúrcuma es curcumina", dice Klein.

Lo que no es tan seguro son los suplementos concentrados, de formulaciones mejoradas, que "se digieren de manera diferente y pueden causar problemas hepáticos en algunas personas". El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos señala que "la cúrcuma parece haberse convertido en la causa más común de daño hepático clínicamente aparente relacionado con hierbas" en ese país, y que la mayoría de los casos "se atribuyen a formas de curcumina altamente biodisponibles", informa el artículo de New Scientist.

De hecho, se suele recomendar comer la cúrcuma junto con pimienta negra, para aumentar su absorción y, según Klein, esto puede generar aún más riesgo para el hígado.

Los síntomas de ese daño hepático descritos en la columna incluyen:

  • Color amarillento en la piel o los ojos
  • Orina oscura
  • Náuseas y cansancio

Estos síntomas suelen revertir al suspender el suplemento, aunque se registró un número pequeño de casos de insuficiencia hepática mortal. Ante cualquiera de esos síntomas en alguien que toma suplementos de cúrcuma, lo prudente es interrumpirlos y consultar al médico.

El propio Aggarwal escribió alguna vez que la eficacia de la curcumina podía sonar "demasiado buena para ser verdad", recordó la periodista y doctora en química en su artículo.

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