La descripción parece sacada de una serie de ciencia ficción: una “nariz artificialque vive dentro de la heladera, olfatea y avisa al celular cuándo los alimentos están por ponerse feos. Pero existe, se llama Waste-Not! (no desperdicio) y la presentaron a fines de abril investigadores de la Universidad de Newcastle, en el norte de Inglaterra.

El dispositivo integra en un módulo sensores de gas, luz, temperatura y humedad. Esos datos los procesa un sistema de inteligencia artificial entrenado con muestras reales y de laboratorio de frutas, verduras, carne y lácteos, según informó la universidad en su sitio oficial.

La idea es ofrecerle al usuario una medición objetiva del estado de cada alimento, en lugar de depender solamente de la fecha de vencimiento impresa en el envase o del clásico olfato humano para decidir si algo todavía se puede comer.

Da ideas para cocinar

Y no solo ayuda con el olfato, también se conecta con una aplicación móvil que sugiere recetas con los productos que están próximos a vencer. Además, promueve circuitos de intercambio de comida entre vecinos.

Según informa la universidad, por ahora las pruebas se realizaron en hogares, comedores comunitarios, cafés y locales gastronómicos del Reino Unido, con un objetivo concreto: recortar entre un 15% y un 20% el desperdicio evitable de alimentos en cada lugar donde se instale el sensor, que por el momento no está a la venta, sino que sigue en fase de prueba.

El equipo quiere sumar también mensajeros en bicicleta —con incentivos económicos pequeños a través de la app— para mover excedentes de comida entre quienes los tienen y quienes los necesitan. Y, además, planean adaptar la misma tecnología para una aplicación que a primera vista puede parecer muy distante, pero está vinculada: una que detecta mohos dentro de las casas antes de que se vuelvan visibles.

Cetinkaya recibió por este proyecto el premio “Newcomer of the Year” del Foro de Reciclaje del Noreste de Inglaterra y una mención destacada en el Hawley Award de innovación en ingeniería.