Terapia bajo cero

Congelar la cabeza media hora: el inesperado método científico para calmar la mente

Un estudio halló que el enfriamiento craneal puede mejorar el estado de ánimo y reducir los síntomas de depresión.

21.06.2026 15:03

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Usar un gorro refrigerante durante media hora podría contribuir a mejorar el bienestar emocional y modificar ciertos patrones de actividad cerebral, de acuerdo con una investigación realizada por científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania en Estados Unidos (EE. UU.) y difundida en la revista Acta Psychologica.

El estudio analizó si enfriar la cabeza podía influir en los síntomas asociados a la depresión y en distintos tipos de ondas cerebrales. Aunque se trata de una investigación preliminar y de pequeña escala, los resultados sugieren que esta práctica podría tener efectos positivos sobre la salud mental.

La investigación se apoyó en trabajos previos del profesor de kinesiología de Penn State, Semyon Slobounov, quien había observado que los atletas se recuperaban más rápido y reportaban menos molestias cuando se les enfriaba la cabeza de manera periódica.

“El estado de ánimo de una persona está ligado a su cognición y a la función cerebral en general —explica Owen Griffith, profesor adjunto de kinesiología en Penn State y coautor de la investigación—. En este estudio, los resultados sugieren que las personas disfrutan de la sensación de frescura en la cabeza. Esto, a su vez, mejoró su estado de ánimo, lo que modificó su actividad cerebral”.

Para llevar adelante el trabajo, los investigadores reclutaron a 24 estudiantes universitarios de entre 18 y 26 años. Antes de comenzar, los participantes completaron cuestionarios destinados a evaluar su estado de salud mental y sus capacidades cognitivas, además de someterse a un electroencefalograma (EEG), para registrar la actividad cerebral.

Después del EEG inicial, permanecieron sentados durante 30 minutos en una habitación, donde se reproducían sonidos del océano. La mitad utilizó un gorro refrigerante conectado a un sistema de circulación de líquido para mantener la temperatura de la cabeza en un grado centígrado, mientras que el resto permaneció sin enfriamiento. Al finalizar, todos volvieron a responder los cuestionarios y se les realizó un nuevo EEG.

El procedimiento se repitió diariamente durante una semana. Una vez concluido el período de intervención, los participantes completaron nuevamente las evaluaciones psicológicas y cognitivas junto con otro registro electroencefalográfico. De esta forma, los científicos buscaron determinar tanto los efectos inmediatos como los de más largo plazo del enfriamiento craneal.

“El cerebro produce diferentes tipos de ondas que se asocian con distintos niveles de excitación o activación cerebral”, explica Laura Cooney, coautora del estudio, quien se graduó del Schreyer Honors College de Penn State en 2025 y basó su tesis de pregrado en esta investigación. “Las ondas alfa se asocian con la calma. Más específicamente, indican una menor actividad cerebral en general, por lo que este hallazgo sugiere que el enfriamiento de la cabeza tuvo un efecto calmante inmediato”.

Los análisis mostraron que quienes utilizaron el gorro refrigerante experimentaron un incremento en las ondas alfa inmediatamente después de la primera sesión. En promedio, registraron un aumento del 4 %, mientras que en el grupo que no recibió enfriamiento estas ondas disminuyeron un 0,5 %.

No obstante, al comparar ambos grupos una semana después, los investigadores no detectaron diferencias significativas en las ondas alfa. Esto indica que el efecto observado sobre la actividad cerebral sería transitorio y no se mantendría a largo plazo.

En cuanto al bienestar emocional, ambos grupos reportaron una reducción de síntomas depresivos al finalizar el estudio, aunque la mejoría fue más marcada entre quienes recibieron enfriamiento de la cabeza. “La reducción de los síntomas de depresión entre personas sanas sugiere que este podría ser un tratamiento prometedor”, señala Griffith.

Los autores plantean que, en lugar de deberse exclusivamente a cambios fisiológicos provocados por la temperatura, los beneficios podrían estar relacionados con la sensación subjetiva de confort que genera el enfriamiento. Según esta hipótesis, el placer asociado a la experiencia sería el factor que contribuiría a mejorar el estado de ánimo y modificar determinadas respuestas cerebrales.

“Según la experiencia de la mayoría de las personas que vienen al laboratorio, enfriar la cabeza es relajante y agradable”, indica Griffith. “Esto no es de extrañar. Las compresas frías o las bolsas de hielo se han utilizado como remedios caseros para las migrañas durante muchos años”.

A partir de estos resultados, los investigadores consideran que el enfriamiento generalizado de la cabeza podría convertirse en una herramienta complementaria para favorecer el bienestar psicológico. “El enfriamiento de la cabeza muestra cierto potencial como terapia calmante aguda”, subraya Cooney. “No como un sustituto de ninguna terapia actual, sino como una herramienta más a nuestra disposición”.

“Nuestra investigación previa demostró que enfriar la cabeza es útil para los atletas que se recuperan de conmociones cerebrales”, indica Slobounov, autor principal del estudio. “Esta investigación sugiere que podría ser más útil para un grupo aún más amplio de personas. Es de bajo riesgo, no implica el uso de fármacos ni productos químicos, y la gente lo disfruta”.

Con información de Europa Press.