Ajo y agua

Como a Drácula, a los mosquitos tampoco les gusta el ajo: la ciencia lo comprobó

Un estudio pensado para moscas derivó en un interesante hallazgo que fue probado en mosquitos transmisores de fiebre amarilla, dengue y zika

08.05.2026 09:44

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Investigadores de la Universidad de Yale identificaron un compuesto natural presente en el ajo que actúa como una suerte de anticonceptivo para mosquitos y moscas, según informó esta semana esa institución. El hallazgo, publicado en la revista científica Cell, podría dar lugar a estrategias de control de plagas más económicas y amigables con el ambiente.

La investigación nació de una hipótesis casi opuesta a lo que terminó descubriéndose: la científica Shimaa Ebrahim, investigadora asociada del laboratorio en el que se hizo el trabajo, sospechaba que alguna fruta o verdura podía funcionar como afrodisíaco para las moscas. Compró 43 alimentos distintos en el supermercado, los trituró y los ofreció a los insectos.

 John Carlson, jefe del laboratorio, describió esto como “una especie de buffet para moscas de la fruta”, según informa Yale News. El resultado fue inesperado: ninguno de los alimentos estimuló el apareamiento, pero el ajo lo bloqueó por completo, con efecto también sobre la puesta de huevos. La inhibición del apareamiento, según el equipo, fue del 100%.

Los investigadores comprobaron que lo que repele a los insectos no es el olor, sino el sabor. Aislaron la molécula responsable —el disulfuro de dialilo, presente también en saborizantes alimentarios y suplementos dietarios— y describieron el mecanismo: un receptor del gusto llamado TrpA1, ubicado en los órganos sensoriales del insecto, detecta el compuesto y dispara una respuesta de rechazo que bloquea la reproducción, explica el comunicado de la Universidad.

El experimento se replicó con éxito en dos especies de mosquitos transmisores de fiebre amarilla, dengue y zika, y también con la mosca tsetsé. Con las que no funcionó fue con las avispas.

Yale destaca que el método utilizado por el equipo —al que llaman “fitoscreen”, del griego phyto, “planta”— podría servir para identificar otros compuestos vegetales útiles contra insectos dañinos para los humanos o los cultivos. “Sabíamos desde hace tiempo que a los insectos no les gusta el ajo”, reconoció Carlson; lo nuevo, dijo, es entender el porqué.

El biólogo cerró la entrevista con un guiño literario: recordó que la idea de usar ajo contra criaturas chupadoras de sangre fue propuesta por Bram Stoker en Drácula, en 1897. “Tal vez estaba en algo”, concluyó.