Pocos alimentos cambiaron tantas veces de bando como el huevo. Fue demonizado durante décadas por su aporte al colesterol, luego fue rehabilitado como fuente de proteína de calidad y de nutrientes esenciales y ahora vuelve a estar en el centro de la conversación. Esta vez, por un aporte a la salud cerebral. Un nuevo estudio publicado en The Journal of Nutrition sugiere que comer un huevo al día, al menos cinco veces por semana, podría reducir hasta un 27% el riesgo de desarrollar alzheimer en adultos mayores.
La investigación, difundida en español por Wired y realizada por un equipo de la Universidad Loma Linda, en California, siguió durante más de 15 años a casi 40.000 personas mayores de 65 años y planteó que el huevo —ese que muchos siguen evitando “por las dudas”— podría tener un papel relevante en la salud cognitiva durante el envejecimiento.
El estudio, que se publicó en el mes de abril y fue reportado por el sitio Wired, sugiere que el consumo regular de huevos podría asociarse a un menor riesgo de desarrollar alzheimer en personas mayores de 65 años. La investigación analizó datos que vinculan información dietética del Adventist Health Study-2 con registros de Medicare.
Los resultados se reportaron por frecuencia de consumo. Comer un huevo al día al menos cinco días a la semana se asoció con una reducción del riesgo de hasta el 27%. Consumir entre dos y cuatro huevos semanales bajó el riesgo un 20%, y comerlos entre una y tres veces al mes lo redujo un 17%, cita el sitio EurekAlert!.
La autora principal, Jisoo Oh, doctora en salud pública y profesora asociada de epidemiología, contextualiza el hallazgo: “La investigación respalda al huevo como parte de una dieta saludable”, pero agrega un matiz importante: los adventistas del séptimo día “comen una dieta más sana que el público general”.
Por qué el huevo podría tener este efecto
Los autores apuntan a varios nutrientes presentes sobre todo en la yema. Entre ellos está la colina, que actúa como precursora de la acetilcolina, un neurotransmisor crítico para la memoria y la función sináptica. Los huevos también aportan luteína y zeaxantina, carotenoides que se acumulan en el tejido cerebral y se asocian a un mejor rendimiento cognitivo, además de ácidos grasos omega-3 y fosfolípidos esenciales para el funcionamiento de las neuronas, cita el sitio EurekAlert!.
Durante décadas, el huevo osciló entre la lista de alimentos a evitar —por su contenido de colesterol— y la de los recomendados por su densidad nutricional. La evidencia más reciente sostiene que el colesterol dietético tiene un impacto menor en los niveles sanguíneos de la mayoría de las personas sanas, y los huevos vuelven a ser considerados un alimento valioso dentro de patrones equilibrados.
El nuevo estudio se suma a esa relectura, pero no autoriza a presentarlo como una receta antialzheimer. Sus autores recuerdan que ningún alimento aislado previene una enfermedad multifactorial.