Cocinar en casa al menos una vez por semana podría reducir hasta un 30% el riesgo de desarrollar demencia, según un estudio publicado en Journal of Epidemiology & Community Health. La investigación refuerza la creciente evidencia sobre el impacto del estilo de vida en el envejecimiento cerebral.
Más que alimentación: actividad física y mental
El estudio, basado en casi 11.000 personas mayores de 65 años en Japón, sugiere que cocinar no solo mejora la dieta, sino que también activa funciones cognitivas clave:
Planificación de comidas
Organización de tareas
Seguimiento de recetas
Coordinación motora
Estas actividades contribuyen a lo que los expertos denominan “reserva cognitiva”, es decir, la capacidad del cerebro para resistir el deterioro.
Resultados: menor riesgo, especialmente en principiantes
Los hallazgos muestran que:
Cocinar al menos una vez por semana reduce el riesgo de demencia entre un 23% y 27%
En personas con pocas habilidades culinarias, la reducción puede alcanzar hasta un 67%
El beneficio se observa tanto en hombres como en mujeres
Esto sugiere que el impacto es mayor cuando la actividad representa un desafío cognitivo.
Un hábito en retroceso
Los investigadores advierten que, en las últimas décadas, el aumento de la comida preparada, el delivery y los alimentos ultraprocesados ha reducido la frecuencia de la cocina doméstica.
Esta tendencia no solo afecta la calidad de la dieta, sino también la cantidad de estímulos cognitivos en la vida cotidiana.
Con información de Europa Press