Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Como gato entre la leña

Cinco mitos sobre los gatos y por qué tienen tres días al año en que los celebran

En este 20 de febrero, uno de los tres días internacionales del gato, desmontamos varias creencias que se mantienen sobre los felinos.

20.02.2026 07:51

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2026-02-20T07:51:00-03:00
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Por Patricia Vicente

Los gatos tienen varios talentos, una belleza infinita y muchas medias verdades asociadas a su existencia. Aunque convivimos con ellos desde hace siglos, siguen circulando mitos que se repiten como si fueran ciertos: que son ariscos, que no son confiables, que se las arreglan solos, que no precisan atención, entre tantos otros. Pero no es tan así.

Así que en este 20 de febrero, uno de los tres días internacionales del gato, vamos a desmontar cinco mitos clásicos respecto a los “michis”. No se trata de “humanizar” a los gatos —como muchos se quejan por estos días— ni de convertirlos en semidioses; se trata de entenderlos mejor para cuidarlos mejor.

Y muchos se preguntarán por qué los gatos tienen tres días “oficiales” de festejo en el año. Los que integramos el team “gatero” podríamos responder: ¿Y por qué solo tres? Pero lo cierto es que hay una respuesta: son fechas nacidas en distintos países e iniciativas que se volvieron populares.

-         El 20 de febrero se instauró en honor a Socks, el gato de la familia Clinton que se convirtió en una celebridad mundial desde la Casa Blanca.

-         El 8 de agosto, por su parte, fue una iniciativa del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) para concienciar sobre sus necesidades y salud, coincidiendo con la época de mayor fertilidad felina en el hemisferio norte.

-         El 29 de octubre surgió en Estados Unidos como el Día Nacional del Gato, impulsado por expertos en bienestar para fomentar la adopción responsable y reducir el número de animales en refugios.

Para desmontar los mitos conversamos con la veterinaria Carolina Torrado, directora de la Clínica Ibiray. Ella se especializa en alimentación animal y en comportamiento de los felinos.

Mito 1: Los gatos aman la leche y se les puede dar sin problemas

“Sí, aman la leche de vaca, eso es verdad. Antiguamente, se creía que se la podías dar mezclada con un poquito de agua para que no quedara tan fuerte, pero en realidad lo que les hace mal a los gatos es que tiene lactosa. Ellos no la digieren, no tienen la enzima para digerirla y les cae muy pesada por más que les encante. El efecto que les genera es diarrea”, explicó Torrado.

El mito no es que les guste, esa parte es cierta, pero les hace mal. Ahora está la alternativa de las leches deslactosadas o el yogur griego, que según la especialista, se les puede dar. “Pero también hay que saber que no es necesario darles leche”, remarcó.

Mito 2: Los gatos no deberían cazar

“Los gatos no deberían cazar por las enfermedades que pueden agarrarse o inclusive traer a la casa. Si traen un ratón, por ejemplo, tanto ellos como las personas con las que vive se pueden agarrar todas las enfermedades que te transmite el ratón”, advirtió la especialista. Sin embargo, reconoció la controversia: “Para el gato está buenísimo cazar, porque mantienen despiertos todos los instintos de caza, que lo mantienen vivo y feliz. Psicológicamente, es espectacular, pero dejarlos salir a cazar y a agarrarse enfermedades, no”.

Para los casos de gatos que no salen de sus casas, Torrado recomendó que jueguen con elásticos que tienen en la punta un ratoncito de tela y los invitan a correr y a “cazar”. Pero llamó la atención especialmente en evitar los punteros láser: “Corren y corren, pero nunca lo pueden cazar porque es una luz y eso les genera una ansiedad extrema”.

Consultada sobre las salidas al exterior de forma libre, fue tajante: “Para el gato es más nocivo hoy en día salir, que quedarse a vivir adentro. Entre que lo puede pisar un auto, lo agarra un perro, lo revienta el gato del vecino... es muy alto el riesgo. Relación costo-beneficio, prefiero que no salga”.

Mito 3: Como los gatos son solitarios e independientes, no necesitan atención

“¡No, eso sí que no!”, enfatizó Torrado. “El gato siempre necesita atención. Es un animal independiente y todo eso, pero necesita el afecto y el cariño de sus tutores y contención”, señaló. Además, apuntó a un dato de la naturaleza propia de los felinos: cuando ellos viven en la naturaleza, no son animales solitarios, sino que están en comunidad. Y cuando viven en casas, es lo mismo.

Respecto a dejarlos solos por muchos días, la veterinaria desmontó otro mito: no se puede dejar a un gato solo durante muchos días, como se suele pensar. “No se puede dejar un gato completamente solo una semana, porque queda con mucha agua y comida. El gato se empieza a deprimir, deja de comer, de tomar agua y puede tener efectos graves”, remarcó.

Mito 4: Pueden comer sobras o comida de perro

“Si hablamos de ración, que los gatos coman comida de perro es un no gigante. Las proteínas que tienen las comidas de perros son diferentes y los gatos forman cristales en la vejiga, que les producen obstrucción y no pueden orinar nunca más”, advirtió.

Respecto a las sobras de comida humana, Torrado —quien también es nutricionista animal— puntualizó: “Si hablamos de un churrasco a la plancha, se le puede dar un pedacito. Pero un pollo al horno todo condimentado o un plato de guiso, no. Cuando lo come, el gato sufre vómitos y diarrea”.

Mito 5: Siempre caen parados, no corren riesgo

Es cierto que los gatos siempre intentan caer parados, “porque equilibran su eje cuando van cayendo”, dijo la especialista. Eso no sería mito, pero claro: “El problema es la distancia. He atendido gatos que se tiraron de un piso 1 o del piso 2, caen parados y se lesionan. Pero hubo uno que cayó del piso 6 y se fracturó hasta la médula”.

La profesional insistió en el uso de redes en balcones: “Muchas veces pasa que la gente dice: ‘No va a saltar porque el gato no es bobo’. Eso es mentira. El gato tiene un instinto que lo sobrepasa. Si le pasa un pájaro cerca, se tira a cazarlo. No va a pensar ‘¡Ay!, si me caigo me lastimo’. Eso es un razonamiento humano”.

También resaltó que hay que tener cuidado con los gatos que ya son geriátricos: “‘Tiene 15 años y nunca se tiró’, me dicen muchas veces. Pero yo les explico que el animal ya no tiene el mismo equilibrio, puede tener problemas de irrigación cerebral o no ver bien. Se va a subir al pretil como se subió toda la vida y se va a caer”.