Contenido creado por Gerardo Carrasco
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Que la dibujen como quieran

Caricaturas virales con ChatGPT: qué hay tras el regalo de datos a la IA por un dibujo

El psicólogo Roberto Balaguer opinó sobre este fenómeno de moda y habló del estado de “selfie permanente” de muchas personas.

10.02.2026 14:20

Lectura: 5'

2026-02-10T14:20:00-03:00
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Por Patricia Vicente

En las últimas semanas, las redes sociales en Uruguay y de varios países de Latinoamérica se llenaron de caricaturas generadas por ChatGPT. El “juego” consiste en decirle a la inteligencia artificial que revise todo lo que sabe de nosotros y de nuestro empleo y que nos “regale” un dibujo que muestra —nada más y nada menos que— cómo somos. Algo totalmente inofensivo, si no fuera porque seguimos regalando nuestra información y nuestros datos.

Es cierto que ChatGPT utiliza información que ya disponía para generar la caricatura; no pide datos nuevos. Pero también lo es que este tipo de actividades fomentan esa sensación de “confianza” y el uso a modo de confesionario o de psicólogo que crece día a día con este tipo de herramientas.

La moda de las caricaturas en ChatGPT hipnotizó a grandes y a chicos. No parece haber una diferencia sustancial en cuanto a la disposición a abrir la privacidad por una gratificación instantánea. Y tampoco en referencia a la incógnita sobre cuáles pueden ser los riesgos de que una herramienta tecnológica de ese tipo se convierta en nuestro nuevo “confidente”.

La “ganancia” inmediata

Consultado sobre el tema, Roberto Balaguer, psicólogo especializado en la influencia de Internet en la sociedad actual, explicó a Montevideo Portal que este fenómeno se sostiene sobre dos puntos clave: por un lado, una ganancia tangible, real y socializante, que es el dibujo para compartir. Y por el otro, un riesgo difícil de dimensionar y que podría ocasionar inconvenientes —si es que los ocasiona— recién a mediano o largo plazo.

“Pesa mucho más la potencial ganancia que las potenciales pérdidas, que no son visibles y son a mediano plazo. Mientras, la caricatura es tangible, es ahora”, dijo.

El experto indicó además que “el tema de los datos tiene dos caras bien distintas: por un lado están los datos más duros, más estructurados (como la cédula, la dirección o el teléfono), con los que hay un  mayor cuidado”. “Pero con todos los demás, que no son estructurados y que en realidad son los más valiosos, porque hablan de cómo es cada uno y de sus intereses, no hay una conciencia”.

De hecho, remarcó que el mayor uso que se da hoy a la IA es el de “psicólogo” y aseguró que “si la gente tomara conciencia de todo lo que le está dando y lo que se podría hacer con todo eso mañana,  se desactivaría el uso”. Al confiarle situaciones personales, el usuario queda “vulnerable”. A diferencia de un profesional humano, que está amparado por el secreto profesional y la confidencialidad legal, la IA es un sistema donde esas garantías no son totales.

El narcisismo digital y la mirada del otro

Respecto a esa “ganancia” de la que habla Balaguer, es posible preguntarse qué tan valiosa puede ser una caricatura generada por una herramienta a la que le podemos indicar qué y cómo queremos que nos muestre. Pero en definitiva, “es un material socializante, que se puede compartir y permite estar dentro de la tendencia, y que también me permite medir ‘cómo me ven’”, dijo.

“Es parte de ese adagio a la personalidad, a estar todo el tiempo mirándose el ombligo. Porque además, según cómo me muestre, decido si lo comparto o no”, agregó.

Balaguer apuntó que esta actividad es como tener “un feedback sobre uno mismo y, en algún punto, es bastante narcisista”. En ese sentido, recordó que cuando se tomó vacaciones en la playa este año, le llamó mucho la atención el estado de “selfie permanente” de muchas personas y terminó reflexionando que, “en definitiva, para todo lo que hay en juego, esto de las caricaturas es bastante inocuo”.

Para el especialista, el riesgo real está en “todo lo opaco que hay en el manejo de los datos”, sobre todo en el uso que se le da a la IA (cada vez más) a modo de terapeuta. “Estás entregando toda tu vida y tu privacidad a un sistema que tiene sus riesgos claros”, recalcó.

Juego inocuo que sirve de alerta

Este juego de las caricaturas puede convertirse en una buena oportunidad de alertar sobre los datos que estamos confiando cada día a las distintas herramientas de inteligencia artificial y “las vulnerabilidades potenciales que esto genera”.

“Mañana uno podría arrepentirse de todo lo que le confió. Que hay un peligro es claro, pero todo el mundo lo ignora en pos de tomar los beneficios que le brinda esa herramienta hoy”, sostuvo.

Consultado sobre la importancia de alertar a los niños y adolescentes respecto al uso de estas plataformas y a los datos que brindan, Balaguer dijo que si bien esto forma parte de la educación curricular en Uruguay, en el marco de materias como Ciudadanía Digital, “siempre es necesario machacar”.

“La adolescencia es una etapa de tomar riesgos, de poca inhibición. Y la IA es cada vez más el lugar al que van a hacer las preguntas que no le hacen a los adultos, quizá por falta de disponibilidad de los adultos o por falta de confianza”, sostuvo.