En el Día Mundial de Lucha contra el Cáncer, especialistas de la Sociedad de Otorrinolaringología del Uruguay (Sorlu) advirtieron por el aumento de los casos de cáncer de cabeza y cuello en personas cada vez más jóvenes y por el impacto que sigue teniendo el diagnóstico tardío en la mortalidad.

Según explicó Andrés Munyo, secretario de la Sorlu y docente de la Cátedra de Otorrinolaringología del Hospital de Clínicas, el cáncer es actualmente la principal causa de muerte en Uruguay, por encima de las enfermedades cardiovasculares y los accidentes, y los cambios demográficos proyectan un aumento sostenido de casos hacia 2030.

En el país se diagnostican alrededor de 500 nuevos casos por año de cáncer de cabeza y cuello, que comprende tumores de garganta, boca, lengua y cuerdas vocales. La mortalidad global a cinco años ronda el 50% y más del 70% de los pacientes consulta en estadios avanzados, un factor que explica el mal pronóstico de esta patología.

En la misma línea, Martín Fraschini, profesor adjunto de la cátedra del Hospital de Clínicas, sostuvo que el principal problema en Uruguay es la detección tardía. En estadios avanzados, señaló, la sobrevida a cinco años puede ubicarse entre el 40% y el 50%, y descender al 20% en estadio IV.

Fraschini indicó que se trata de una enfermedad fuertemente asociada a desigualdades sociales y al acceso tardío al sistema de salud, aunque remarcó que existen medidas claras de prevención, como no fumar, evitar el consumo de alcohol, vacunarse contra el HPV y consultar ante síntomas persistentes.

Entre los principales signos de alarma, los especialistas mencionaron la ronquera o cambios en la voz por más de tres semanas, dificultad o dolor persistente al tragar, llagas en la boca que no cicatrizan, sangrados y bultos en el cuello.

Desde la Sorlu plantearon la necesidad de incorporar la pesquisa protocolizada de estos síntomas en el primer nivel de atención y fortalecer la derivación temprana a policlínicas especializadas en otorrinolaringología.

“No hay un análisis de sangre ni un screening masivo para este tipo de cáncer. Por eso, el principal método de detección son los síntomas. Una ronquera de más de tres semanas es un aviso claro, pero muchas veces se naturaliza y se consulta tarde”, advirtió Munyo.

En los últimos años, además, se observó un cambio en el perfil de los pacientes. “Antes el paciente típico era un hombre de 60 o 70 años, fumador y con consumo de alcohol. Hoy vemos cada vez más pacientes de 30 o 40 años, incluso sin esos factores de riesgo, vinculados al virus del papiloma humano (HPV)”, explicó el especialista, y señaló que esta tendencia se concentra especialmente en tumores de amígdalas y base de lengua.

Los expertos también destacaron el rol del Programa Nacional de Cirugía Láser, que funciona con cobertura del Fondo Nacional de Recursos y permite realizar cirugía láser transoral para tumores de orofaringe, hipofaringe y laringe en estadios iniciales.

Se trata de una técnica mínimamente invasiva, que evita incisiones externas y permite una recuperación más rápida, con mejor preservación de la voz y la deglución y menor tiempo de internación.

“Cuando el diagnóstico es precoz y se combina con este tipo de cirugía, la capacidad de curación es altísima, cercana a nueve de cada diez pacientes”, afirmó Fraschini.

Actualmente, el programa cubre lesiones premalignas y cánceres en estadios I y II, y algunos casos seleccionados. Desde su puesta en marcha, hace casi un año, ya fueron operados cerca de 100 pacientes, aunque los especialistas advirtieron que muchas personas no acceden por falta de información o desconocimiento.

En este nuevo 4 de febrero, los expertos remarcaron que el cáncer de cabeza y cuello es potencialmente curable cuando se detecta a tiempo y se accede a tratamientos adecuados, y subrayaron la importancia de consultar precozmente ante síntomas persistentes.