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Adictivo

Bolsitas de nicotina: qué son y por qué preocupan a los expertos

Su consumo crece en todo el mundo, se promocionan casi como caramelos, pero generan una adicción potente

01.07.2026 08:00

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Caben en el bolsillo, no largan humo y muchas vienen en latitas que podrían confundirse con caramelos de menta. Las bolsitas de nicotina son pequeños sobres de microfibra que se apoyan entre el labio y la encía y se volvieron el producto de moda de la industria tabacalera. Están creciendo a un ritmo que encendió las alarmas en muchos países y, aunque parezcan inofensivas, generan una adicción importante.

Por dentro llevan un polvo con nicotina, una sustancia muy adictiva, más saborizantes y otros ingredientes. Al apoyarse en la boca, esa nicotina pasa a la sangre a través de la mucosa. No tienen tabaco, no se prenden y tampoco dejan olor, rasgos que la publicidad aprovecha para mostrarlas como una opción “limpia” y moderna.

Objetivo: sostener la adicción

Según un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud, las ventas globales treparon más  de 50% entre 2023 y 2024 y el mercado rozó los 7.000 millones de dólares.

Robert Jackler, profesor emérito de la Universidad de Stanford, que estudia desde hace más de dos décadas cómo la industria del tabaco comercializa sus productos y colaboró en ese informe de la OMS, afirma que las bolsitas integran una nueva generación de “sistemas de liberación de nicotina”, junto con los cigarrillos electrónicos y los dispositivos de tabaco calentado.

Con ellos, sostiene, las tabacaleras buscan disminuir su pérdida por la caída de las ventas de tabaco. “Se trata de introducir a los jóvenes en la nicotina”, dijo, “y de sostener la adicción en los fumadores adultos”.

Bolsitas de nicotina. Foto: Unsplash

Bolsitas de nicotina. Foto: Unsplash

Menos cigarrillos, más nicotina por otras vías

En 2025, menos del 10% de los adultos estadounidenses fumaba cigarrillos; entre los adolescentes, la cifra bajó a 1,4%. Esa caída, lejos de tranquilizar a la industria, la habría puesto, según Jackler, “en modo pánico”. “A la industria le preocupa perder clientes, así que se diversificó”, señaló.

Y lo que más inquieta, agregó, es que la adicción a la nicotina casi siempre empieza en la adolescencia: si arranca temprano, tiende a sostenerse por años, puede afectar el desarrollo del cerebro y subir el riesgo cardiovascular.

La investigación de Jackler se centró en seis marcas de las grandes tabacaleras transnacionales, todas con envases de aspecto golosina y sabores dulces, frutales y mentolados. En los avisos aparecen jóvenes sonriendo con amigos o parejas y en plena actividad: andar en bici, escalar, jugar al fútbol. “Estas bolsitas reproducen todos los clichés publicitarios del cigarrillo del siglo XX”, afirmó.

La publicidad también busca despegarlas del cigarrillo: promete “menos manchas en los dientes” y resaltan que no tienen olor. Se reparten muestras gratis o rebajadas en recitales, ferias y festivales, y varias marcas patrocinan automovilismo. Las redes son su gran canal, sobre todo Facebook e Instagram: aunque las cuentas oficiales tengan pocos seguidores, hashtags e influencers amplifican el mensaje hasta llegar a millones.

¿Sirven para dejar de fumar?

Lejos de los chicles o parches de nicotina, que entregan dosis pequeñas de esta sustancia (por debajo de los 4 miligramos) para ir bajando el consumo hasta dejarlo, las bolsitas ofrecen entre 9 y 12 miligramos por unidad.

Entonces, por más que se ofrezcan como alternativas al cigarrillo o formas que ayudan a dejarlo, claramente no fomentan que la persona deje de ser adicta a la nicotina. “No conviene que la industria diga que vende productos para dejar de fumar. No es lo que hace”, dijo Jackler.

Aun así, varios avisos insinúan justamente eso, con testimonios como “vuelvo a respirar” o “21 semanas sin fumar”.

Hay un rasgo que, según el especialista, las vuelve especialmente problemáticas: se usan donde está prohibido fumar, como oficinas, restaurantes o aviones. “Empezás a usar bolsitas en momentos del día que antes eran libres de nicotina”, describió, entonces, “en los hechos, es menos probable dejar el cigarrillo y profundizar la adicción”.

Prohibidas en varios países, en debate en otros

El panorama regulatorio está partido a nivel internacional. Mientras decenas de países —entre ellos Australia, Francia y Singapur— prohíben o restringen con fuerza estas bolsitas, en Estados Unidos avanzan regulaciones más amigables con la industria, según Jackler. La FDA ya autorizó dos marcas en varios sabores, aunque estados como California vedan las versiones saborizadas.

Uruguay llega a esta discusión desde una tradición de control estricto, como pionero regional en políticas antitabaco. Sin embargo, las bolsitas se pueden comprar en algunos comercios especializados.