Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Problemas de autoestima

Autoestima baja: 4 problemas frecuentes y las claves para superarlos

Las valoraciones pesimistas que hacemos sobre nosotros mismos generan insatisfacción y limitan nuestro crecimiento

26.02.2026 07:15

Lectura: 4'

2026-02-26T07:15:00-03:00
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Muchas veces somos los peores jueces de nosotros mismos. Nos medimos y nos miramos con una lupa diferente a la que aplicamos a los demás. El talento siempre es de otros; la suerte, la belleza y la lista sigue... siempre son de otros. Los problemas de autoestima no son una enfermedad en sí misma, pero son el motor de la ansiedad, de la frustración y de muchos malos ratos. Por eso, conviene saber cómo enfrentarlos.

Estos conflictos, que muchas personas atraviesan en algún momento de su vida, están en la raíz de gran parte del malestar psicológico que experimentamos todos. Esas valoraciones pesimistas sobre nosotros mismos no solo generan insatisfacción, sino que suelen limitar nuestro crecimiento al centrar nuestra vida en metas poco ambiciosas, explica el sitio Psicología y Mente.

En base a un artículo escrito por Arturo Torres, licenciado en Sociología por la Universitat Autónoma de Barcelona y graduado en Psicología por la Universitat de Barcelona, vamos a analizar los cuatro problemas más comunes que se plantean respecto a la autoestima y formas para dejar ser nuestro propio enemigo.

Entender la autoestima implica comprender el autoconcepto o autoimagen: ese conjunto de ideas y adjetivos que definen nuestro "Yo". Cuando esa imagen está cargada de emociones negativas como la ansiedad o el asco, surgen conflictos que debemos aprender a gestionar, dice Torres.

Los complejos por falta de talento

Muchas personas sufren al creer que no tienen el talento necesario para destacarse en áreas que le resultan interesantes o importantes para su vida. Esta percepción genera tristeza y la sensación de que se está desaprovechando el tiempo en esfuerzos que jamás darán frutos.

Pero “hay que tener en cuenta que el talento es, simplemente, el fruto de esforzarse mucho durante mucho tiempo, y que el hecho de no progresar en algo acostumbra a ser indicativo de que, simplemente, esa tarea no motiva lo suficiente”, explica Torres.

La clave está en hacer una “reestructuración cognitiva para cambiar esta creencia limitante”.

La comparación constante

Siempre fue un problema, pero en la era de las redes sociales y los filtros, la obsesión por compararse con los demás es un problema grave. Quienes lo sufren terminan encontrando siempre ejemplos de personas que parecen superiores en todos los sentidos.

Sin embargo, la información que tenemos sobre otros siempre es insuficiente y sesgada para emitir juicios con fundamento. Esa es una de las claves a recordar: los demás muestran lo que quieren mostrar y no lo que no quieren que veamos.

Hay que reconocer que solo se ve una parte de la realidad ajena. Gestionar este problema implica entender que esas comparaciones carecen de base real y trabajar para evitar que estos pensamientos recurrentes dominen tu autoconcepto.

Sentimientos de culpa

Culparse por errores del pasado, ya sea por acción u omisión, es otra costumbre que tenemos los seres humanos y que, invariablemente, nos genera malestar. Incluso, a veces ese sentimiento de culpa se enquista y la vida se vive y se ve a través de ese cristal.

Torres afirma que, cuando se intenta compensar la situación o aprender del error para no repetirlo, ya se está solucionando el problema de autoestima de forma activa. La clave es gestionar el autoconcepto de una forma en la que el error se convierta en una herramienta de ajuste y no en una carga eterna.

Creerse las maldades ajenas

La crueldad ajena puede infiltrarse en el modo en que pensamos sobre nosotros mismos. Las víctimas de maltrato o bullying a menudo creen merecer lo que les ocurre porque las señales externas negativas se multiplican en su círculo social.

Es vital ser conscientes de que las opiniones o dichos de los demás no definen nuestra identidad. Aunque suene a cliché, es la forma de enfrentar esos aguijones que se suelen sufrir a lo largo de la vida.