Aquagym: el ejercicio de moda, bueno para las articulaciones y que no requiere saber nadar
Bajo impacto, alta resistencia y clases en lo más llanito de la piscina. Era asociado a adultos mayores, pero se impuso en todas las edades.
Hasta no hace mucho, cuando a alguien le hablaban de gimnasia en el agua, pensaba en un grupo de señoras de edad avanzada, haciendo un ejercicio poco exigente y tirando a aburrido. Sin embargo, con el tiempo y con sus beneficios cada vez más conocidos, el aquagym pasó a instalarse como un gran plan en la rutina del gimnasio.
También se lo llama hidrogimnasia o gimnasia acuática, y consiste en movimientos simples hechos contra la resistencia natural del agua.
Tiene un punto a favor que es clave en su masificación: abre las puertas de la piscina a aquellos que no saben nadar y se quedaban siempre mirando de afuera. Pero lo que marcó su éxito es que prácticamente no castiga las articulaciones, aunque igual deja el corazón acelerado.
Cómo se practica el aquagym
Alexa Oblak, terapeuta acuática y asistente de fisioterapia de la Cleveland Clinic, explicó en el portal de divulgación de esa institución que se trata de ejercicios de bajo impacto y alta resistencia que trabajan fuerza muscular, capacidad cardiovascular, flexibilidad y resistencia. Suelen darse en clases grupales, con música y con un instructor que marca el ritmo.
Un detalle que despeja el principal miedo: las clases se hacen en la parte llana de la piscina, con los pies apoyados en el fondo y la cabeza siempre afuera del agua, por lo que no hay riesgo para quienes no saben nadar.
El agua funciona en dos direcciones al mismo tiempo. Por un lado, ofrece resistencia, así que cada movimiento cuesta más que en tierra. Y por otro, sostiene el cuerpo, a la vez que amortigua el impacto sobre músculos, huesos y articulaciones. Esa combinación es la que vuelve al aquagym una alternativa útil para quienes no toleran bien la actividad física fuera del agua.
“En la pileta, los músculos no se sienten tan exigidos, y podés modificar la intensidad según lo necesites”, dijo Oblak. Según la especialista, la práctica ayuda a construir fuerza, mejora el equilibrio, la coordinación y la resistencia, alivia dolores musculares y articulares y funciona como entrenamiento de cuerpo entero.
Foto: Freepik
También sirve como complemento y no solo como reemplazo. Oblak mencionó el caso de corredores o ciclistas que vuelven después de una lesión: las clases en el agua pueden acelerar el regreso a la actividad habitual con menos exigencia sobre el cuerpo mientras se recupera el estado cardiovascular.
Cómo es una clase por dentro
Una clase típica arranca con 10 o 15 minutos de entrada en calor, sigue con 40 a 45 minutos de ejercicio y termina con una vuelta a la calma breve. Oblak calculó que en ese lapso se pueden hacer entre 20 y 35 ejercicios distintos, cada uno de 15 segundos a un par de minutos.
Los movimientos son reconocibles: trote en el lugar con las rodillas altas, saltos tipo jumping jack, pedaleo de bicicleta con la espalda apoyada en el borde, golpes de puño alternados hacia adelante con los brazos siempre sumergidos. Pero nadie cuenta las repeticiones, porque la idea es moverse de forma sostenida al ritmo de la música.
Para subir la exigencia, entran en juego los accesorios, cada uno con una lógica distinta:
- Mancuernas de goma espuma, que tienden a flotar y obligan al músculo a trabajar para mantenerlas abajo
- Guantes con membrana entre los dedos, que aumentan el volumen de agua que se empuja
- Fideos de espuma, tablas y cinturones de flotación, estos últimos pensados para las clases en aguas más profundas.
Aunque no se note, en el agua también se transpira. “Seguís sudando y perdiendo hidratación, incluso cuando estás en el agua”, advirtió Oblak, que recomendó tomar agua antes y después de la clase y comer algo liviano entre media hora y una hora antes de meterse.
Sobre la frecuencia, su sugerencia fue empezar con dos veces por semana e ir subiendo desde ahí. Y una indicación que atraviesa todo lo demás: si algo duele o falta el aire, hay que parar. Cada persona se mueve a su propio ritmo y cualquier ejercicio se puede adaptar.
Además, Oblak lo planteó además como una salida para el aburrimiento: cuando los entrenamientos se vuelven monótonos o el progreso se estanca, meterse en la pileta puede ser un cambio de aire.
Acerca de los comentarios
Hemos reformulado nuestra manera de mostrar comentarios, agregando tecnología de forma de que cada lector pueda decidir qué comentarios se le mostrarán en base a la valoración que tengan estos por parte de la comunidad. AMPLIAREsto es para poder mejorar el intercambio entre los usuarios y que sea un lugar que respete las normas de convivencia.
A su vez, habilitamos la casilla [email protected], para que los lectores puedan reportar comentarios que consideren fuera de lugar y que rompan las normas de convivencia.
Si querés leerlo hacé clic aquí[+]