Moverse, ya sea haciendo algún deporte, ejercicio físico o simplemente manteniéndose activo, suele ser la principal recomendación de los médicos para llevar una vida saludable. Y si bien la ciencia ya estaba de acuerdo con esto, ahora un estudio realizado en los Países Bajos suma evidencia: solo con cambiar una hora de televisión al día por algo más activo se puede prevenir significativamente el riesgo de depresión, sobre todo en la mediana edad.
La investigación siguió a 65.000 personas en edad adulta durante cuatro años y pudo demostrar que aquellas que cambiaron una hora de quietud y sedentarismo frente al televisor por el mismo tiempo de movimiento tuvieron un 11% menos de riesgo de depresión en general. Pero llamó especialmente la atención el efecto que tuvo en las personas de mediana edad: se redujo un 19% el riesgo de depresión.
Y en los casos en que se destinó más tiempo, los beneficios fueron mayores. Quedó registrado que cambiar 90 minutos la redujo en un 29 %, mientras que sustituir dos horas la redujo en un 43 %.
Según el estudio de la Asociación Europea de Psiquiatría, que fue difundido por Cambridge University Press en European Psychiatry, la disminución del consumo televisivo impacta de forma más notable en la salud mental de los adultos de mediana edad, en comparación con el efecto registrado en jóvenes o adultos mayores.
Rosa Palazuelos-González, investigadora principal del estudio, explicó que la relevancia de este trabajo radica en observar qué ocurre cuando el sedentarismo frente a la TV se sustituye por actividad física o descanso. A diferencia de estudios previos centrados solo en la relación entre inactividad y depresión, esta investigación mide el impacto directo de elegir actividades alternativas.
Cambiar TV por tareas domésticas no fue tan exitoso
Un dato llamativo del estudio fue que, si se reemplazaban 30 minutos de televisión por ejercicio, bajaba el riesgo de depresión en un 18%. Pero si ese mismo tiempo se cambiaba por realizar las tareas domésticas, no había una baja significativa.
Por otra parte, según cita Science Daily, “sustituir ese tiempo con actividad física en el trabajo o la escuela redujo el riesgo de depresión en un 10,21 %, las actividades de ocio o de desplazamiento al trabajo en un 8 % y el sueño en un 9 %”.
En todas las pruebas que hicieron los científicos, se concluyó que el deporte fue el que tuvo mayor reducción en la probabilidad de desarrollar depresión mayor.
Diferencias en adultos mayores y jóvenes
Al medir el impacto en adultos mayores, solo el hecho de cambiar la televisión por cualquier otra tarea diaria no tuvo impacto relevante en los índices de depresión. Pero sí tuvo un factor determinante la práctica deportiva: reemplazar solo media hora de pantalla por ejercicio físico redujo la probabilidad de padecer la enfermedad del 1,01% al 0,71%. Si esa sustitución alcanzaba la hora o los 90 minutos, el riesgo descendía al 0,63% y 0,56% respectivamente.
En el caso de los más jóvenes, el estudio no pudo encontrar una variación sustancial en el riesgo de depresión al intercambiar televisión por actividad física. Los autores plantean que esto se debe a que este grupo suele mantener niveles de movilidad más altos de forma habitual, alcanzando posiblemente un “techo” de protección contra la patología que el ejercicio adicional no llega a modificar significativamente.
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