Contenido creado por María Noel Dominguez
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Somos lo que comemos

Años con migraña y sin respuesta? La solución puede estar en la comida

La migraña suele pensarse como un problema neurológico, pero hay un factor menos conocido que puede estar en la raíz.

27.03.2026 10:43

Lectura: 7'

2026-03-27T10:43:00-03:00
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Por Patricia Vicente

Consultas a un neurólogo, a otro, a un médico general, a un conocido; estudios, terapias, medicamentos, pedidos al cielo, pero la migraña no se va. Lo que pocos saben —y la investigación sobre intolerancia a la histamina viene demostrando— es que el origen puede estar en el intestino, en la dieta y en una enzima que no está haciendo su trabajo.

La migraña suele pensarse como un problema neurológico. Y muchas veces lo es. Pero existe un factor menos conocido que puede estar en la raíz: el exceso de histamina en el organismo, vinculado a un déficit de una enzima llamada DAO. La nutricionista Clara Elvers, especializada en alergias e intolerancias alimentarias, explicó a Montevideo Portal de qué se trata esto.

Contó que suele recibir pacientes que llegan a su consulta después de un largo recorrido médico sin resultados favorables a sus problemas de migraña y que, en varios de esos casos, la respuesta estaba en el plato. “Muchas veces vienen los pacientes después de años de consultas con neurólogos y distintos médicos, y de distintas terapias, y la base de lo que ocurre puede ser que haya un déficit de la enzima DAO o una intolerancia a la histamina (…). Tengo muchos pacientes que, haciendo una dieta baja en histamina, pudieron mejorar el síntoma de cefaleas y migrañas”, aseguró.

Qué es la histamina y por qué importa

La histamina es una molécula que el cuerpo humano produce (endógena) y que cumple funciones importantes: participa en la generación del ácido gástrico, en las respuestas alérgicas y en la contracción del músculo liso, entre tantas otras. Es, de hecho, la misma molécula que liberamos cuando tenemos una reacción alérgica, y que los antihistamínicos —como el conocido Calitrón— se encargan de bloquear.

Pero también existe la histamina exógena: la que viene de los alimentos. Y esa, según Elvers, no es necesaria para el organismo. El problema empieza cuando se acumula. “Es como el concepto de un balde de histamina que se llena por dos canillas”, describió la nutricionista. “La interna, que es la que genera el cuerpo y la de afuera, que no debería estar abierta. Cuando el balde se desborda, aparecen los síntomas”, indicó. Y entre ellos están los siguientes:

-         hinchazón

-         malestar abdominal

-         gases

-         diarrea o estreñimiento

-         rinitis

-         congestión nasal

-         disnea

-         estornudos

-         prurito

-         rubor

-         urticaria

-         dermatitis

-         rosácea

-         cólicos menstruales

-         taquicardia

-         hipotonía

-         dolor de cabeza

-         migraña

El déficit de DAO

La enzima DAO (diaminooxidasa) es la encargada de descomponer la histamina que ingresa a través de los alimentos antes de que llegue al intestino. Cuando está en niveles adecuados, actúa como un filtro. Elvers lo explica con una imagen clara: “La enzima DAO serían como pequeñas tijeras que cortan a la histamina cuando está llegando al intestino. Pero si no hay tijeras, la histamina pasa y genera diversos síntomas, entre los que puede estar la migraña”.

El déficit puede tener origen genético —es el caso más frecuente— y no tiene corrección definitiva. Sin embargo, existe suplementación disponible: pastillas que, aunque no se consiguen en Uruguay, son accesibles en otros países y muchos las consumen. Son suplementos de venta libre, no medicamentos, y resultan útiles especialmente en momentos puntuales de alto consumo de histamina, como una comida social o una fiesta, dijo la nutricionista.

“Es complicado pasarse la vida yendo a los cumpleaños con un tupper porque ya sabés que si comés pizza o sushi te sube la histamina y mañana tenés migraña”, explicó. Es por eso que los pacientes que acceden a esas pastillas las usan como “comodín” para ir a darse una panzada un día y saber que al otro podrán seguir con su vida tranquilamente.

El camino de la histamina hacia la migraña

¿Por qué un exceso de histamina termina en un dolor de cabeza intenso? Elvers explicó que esta molécula sensibiliza el nervio trigémino, que a su vez libera un opéptido llamado CGRP, directamente vinculado con el dolor de migraña. Y desde allí se desencadena un ciclo difícil de interrumpir: el CGRP activa a los mastocitos —células del sistema inmune— que liberan más histamina, que sensibiliza más el trigémino, y así sucesivamente.

“Eso es muy difícil de cortar”, señaló, y por eso es que los eventos de migraña suelen ser duraderos e incluso presentar otras molestias como fotosensibilidad, mareos, náuseas o neblina mental”.

De todos modos, no todas las migrañas están vinculadas a la histamina. Para que se active el protocolo de búsqueda, deben estar presentes al menos dos síntomas provenientes de distintos sistemas. Es decir que, además del molesto dolor de cabeza, se tiene que presentar otro. Entre los más frecuentes están la distensión abdominal, diarrea, estreñimiento, acidez, rinitis o rosácea.

El insomnio también es una señal relevante: “la histamina en el sistema nervioso central actúa como neurotransmisor y regula el ciclo de sueño y vigilia”, explicó Elvers y agregó que un exceso genera un estado de alerta que dificulta dormir. Es por esto que los antihistamínicos clásicos producen somnolencia.

Un dato adicional para mujeres: “durante la ovulación hay un pico de estrógeno que estimula la liberación de histamina por parte del sistema inmune. Eso puede explicar por qué algunas mujeres tienen migrañas relacionadas con el ciclo menstrual”.

Y otro viejo conocido: el estrés. También es factor de cuidado, ya que los picos de cortisol (conocida como la hormona del estrés) también disparan la liberación de histamina, “llenando el balde desde adentro”.

El diagnóstico: una dieta como prueba

El primer paso es la sospecha clínica, dijo Elvers. Luego, la herramienta diagnóstica central es la dieta baja en histamina, que se sigue durante aproximadamente cinco semanas. La lógica es sencilla: “cerrar la canilla de afuera” para que el balde se vacíe. Si la persona mejora durante ese período —especialmente en sus migrañas—, es una señal clara.

También existe un test genético que puede confirmar si hay predisposición al déficit de DAO.

“Una vez confirmado el diagnóstico, la dieta no se mantiene en forma estricta para siempre. Se va flexibilizando gradualmente, reintroduciendo alimentos y evaluando la tolerancia individual. Porque no todos reaccionan igual ni a los mismos alimentos”, dijo la especialista.

Y suele ocurrir que los pacientes se transforman en verdaderos expertos e identifican muy bien qué es lo que les gatilla el malestar. De todos modos, no se puede generalizar, ya que para uno puede ser el vino y para otro, la palta o el chocolate, dijo Elvers. Por eso es que cada caso se aborda desde la individualidad.

Una mirada integral que todavía falta

Para Elvers, el caso de la histamina y la migraña es un buen ejemplo de por qué la medicina y la nutrición deberían trabajar de manera más integrada. Es importante que se pueda consultar entre especialistas, que se pueda evaluar un cambio de fármaco por ejemplo, o la aparición de diversos síntomas.

Sobre la situación en Uruguay en este sentido, la nutricionista marcó: “Sobre mi experiencia puedo decir que tengo un buen trabajo en equipo, he tenido la suerte de encontrarme en el camino con buenos profesionales, muy abiertos al diálogo. Pero es verdad que, en general, falta mucho todavía”.