Un estudio publicado en JAMA Network Open alerta sobre el creciente uso de melatonina en niños pequeños, especialmente en aquellos sin trastornos neurológicos diagnosticados, pese a la falta de evidencia científica que respalde su eficacia en este grupo.
La investigación, realizada por un equipo de Estados Unidos, revisó 19 estudios sobre prescripción de melatonina y halló un incremento exponencial en su uso en menores de 0 a 6 años durante las últimas dos décadas. La situación se intensificó tras la pandemia de COVID-19.
Según el informe, la melatonina es la causa más frecuente de exposición no supervisada a medicamentos y de sobredosis atendidas en urgencias en niños pequeños. Aunque existen beneficios demostrados en niños mayores con trastornos del espectro autista (TEA), no hay evidencia sobre su eficacia o seguridad a largo plazo en niños con desarrollo típico.
“Su uso ha aumentado cinco veces desde 2009. La mayoría de los tratamientos no presenta efectos adversos, pero ya se han reportado sobredosis e incluso muertes”, señaló el Dr. Carlos Javier Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño, en declaraciones a SMC España.
El estudio confirma que en casos de TEA o trastornos neurológicos, la melatonina puede acortar el tiempo de conciliación del sueño. Sin embargo, ningún ensayo clínico evaluó resultados en menores sin condiciones neurológicas ni efectos más allá de dos años de uso.
Frente a esta tendencia, los investigadores recomiendan priorizar intervenciones conductuales bajo seguimiento médico, antes de iniciar tratamientos con melatonina.
Con información de Europa Press