Contenido creado por María Noel Dominguez
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Las manitos ¿dónde están?

Alergias, lesiones y daños en las uñas: los riesgos del esmaltado semipermanente

Las uñas impecables, de colores llamativos y con diseños elaborados, hasta con brillantes incrustados, son cada vez más usuales.

23.03.2026 08:03

Lectura: 5'

2026-03-23T08:03:00-03:00
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Son un aliado indiscutido de la rutina de belleza de millones de mujeres en todo el mundo y Uruguay no es excepción. El esmaltado semipermanente o el kapping son prácticos, quedan impecables y duran semanas. Sin embargo, lo que parece una solución perfecta está generando un aumento en las consultas dermatológicas, según dijo a Montevideo Portal la dermatóloga Magdalena Vola, que explicó cuál es la mejor opción para evitar riesgos.

La especialista dijo que muchas veces las pacientes consultan por lo que creen que son hongos. “Eso sería lo más sencillo, porque es más fácil de tratar, pero esto es otra cosa”, apuntó.

Diversos sitios especializados en este tipo de tratamientos explican que la diferencia entre esmaltado semipermanente y kapping pasa por la duración y resistencia. El primero suele durar entre 2 y 3 semanas, tiene una dureza media y es más resistente que un simple esmalte tradicional. El segundo, en tanto, puede durar hasta 4 semanas, tiene una dureza alta, es más resistente que el esmaltado semipermanente y para quitarlo es necesario utilizar un torno con una punta diamantada.

No es solo la uña

Para entender el riesgo, lo primero es ser conscientes de algo que los dermatólogos tienen muy claro, pero los usuarios, no. No hablamos solo de las uñas cuando analizamos los efectos del esmaltado semipermanente o el kapping, sino de todo el aparato ungueal, que es la estructura compleja que incluye la matriz (donde nace la uña), el lecho, la cutícula y los pliegues.

“La uña es solo la parte dura de queratina que te cortás”, dijo Vola. Toda la estructura funciona como una barrera protectora y, cuando se daña, deja de ser un tema estético y pasa a ser de salud.

La médica explicó que los casos que más se reportan son de alergias de contacto a causa de los materiales que se utilizan y que se pueden extender a otras partes del cuerpo cuando la persona se toca. Además, están los casos de “onicolisis, que es la separación de la uña del lecho ungueal”. Lo que pasa es que queda un agujero entre la uña y la carne, que puede cambiar de color (blanco, amarillento o verdoso) y suele ser causado por traumatismos o reacciones a químicos.

Vola marcó otro punto que puede ser perjudicial cuando se utilizan estas técnicas: la dureza del material semipermanente puede lastimarnos sin que nos demos cuenta. Hay casos de mujeres que usan sus uñas largas y rígidas para teclear en su trabajo, por ejemplo, pero ese impacto daña la base donde crece la uña. “La uña tiene que ser blanda, porque si es dura, al golpear se transmite el traumatismo y puede romper la matriz”, señaló la especialista.

¿Qué pasa con la luz UV y el retiro del esmalte?

El esmaltado común que podemos aplicarnos en casa no presenta casi riesgos y esto se debe a que  está compuesto por otros materiales y para retirarlo se usan quitaesmaltes o acetonas de baja concentración. Además, no requiere de luz UV para el secado, como sí lo hacen el semipermanente y el kapping.

Si bien la utilización de esas pequeñas “cabinas de secado” con luz ultravioleta fue lo primero que se criticó a este sistema de esmaltado, la doctora aclaró que el riesgo de cáncer de piel que se les atribuye puede ser a muy largo plazo (quizás 20 años en personas sanas). Además, según diversos sitios especializados en salud, no hay evidencia científica sólida que lo respalde.

El otro momento crítico es el retiro del material, que suele debilitar a la uña y dejarla más fina. “El uso del torno, si no se hace con pericia, puede desgastar la uña hasta llegar a la carne”, alertó y dijo que conoce casos así.

También hay quienes retiran el esmalte con acetona de alta concentración, un material tan fuerte que “te come el dedo”, graficó la médica. Ella recomienda una opción más noble: un esmalte especial que se aplica sobre el semipermanente, hace que este se encoja y se desprenda fácilmente. Sin embargo, dijo que no es el más utilizado.

El consejo médico: espaciar, no prohibir

La doctora Vola no es enemiga del sistema (de hecho, ella misma lo usa) y reconoció que es fuente laboral para miles de mujeres que se dedican a eso. Sin embargo, resaltó que la clave está en la frecuencia. El gran error es hacérselo “de corrido” durante años.

“Una vez nos llegó una paciente que se lo había hecho sin pausa durante dos años. (...) Yo pensé que era un caso de destrucción de la lámina ungueal por quimioterapia, pero no, era por uñas semipermanentes”, relató sobre la gravedad de algunos casos.

Sus recomendaciones fundamentales son:

-      Uso ocasional: dejarlo para eventos especiales. No lo uses de forma ininterrumpida cada 21 días.

-      Hacer pausas: la uña se deshidrata con estos materiales y necesita tiempo para recuperarse.

-      Exigir higiene: es importante que todo el material esté esterilizado: limas, alicates y hasta el cabezal del torno.

-      Cuidado profesional: quienes aplican el producto deben evitar tocar el material, sobre todo cuando está líquido, ya que en ese estado es cuando resulta más tóxico.

Finalmente, apuntó que la solución es simple pero requiere paciencia: dejar de hacerse el semipermanente y permitir que el aparato ungueal se recupere. En casos de dolor, cambios de color persistentes en las uñas o desprendimiento, se recomienda consultar al médico.