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La moda (no) incomoda

Ácaros en las pestañas: el problema poco visible de usar extensiones

Un estudio con mujeres jóvenes encontró ácaros en las pestañas de casi todas las que se hacían extensiones con regularidad.

16.09.2026 23:34

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Quien se hace extensiones de pestañas suele salir del salón de belleza con una consigna: tocarlas lo menos posible para que duren lo más posible. Incluso hay quienes llevan esa precaución al extremo y casi no tocan esa parte de la cara cuando se lavan o se quitan el maquillaje. Lo que seguramente no saben es que este hábito puede terminar favoreciendo la aparición de unos ácaros microscópicos que viven, justamente, en la base de las pestañas.

Se llaman Demodex y, según explicó el diario español El Mundo, suelen habitar en los folículos pilosos y las glándulas sebáceas de muchas personas sin causar ningún problema. La especie Demodex folliculorum reside en la zona donde crecen las pestañas, y el inconveniente aparece cuando su población aumenta sin control. Esto suele ocurrir, según el medio español, por “el abuso de pegamentos (incluso con componentes inadecuados) para las pestañas postizas y el uso inadecuado de máscaras (también resistentes al agua o waterproof), que no se retiran por la noche”.

Este descontrol ocurre cuando “se produce inflamación del borde palpebral, lo que conocemos como blefaritis por Demodex”, dijo a ese medio Trinidad Montero, dermatóloga del Grupo de Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (GEIDAC).

La relación entre estos ácaros y las extensiones fue analizada en un trabajo que se presentó esta semana en el 44.º Congreso de la Sociedad Europea de Cirujanos de Cataratas y Refractiva (ESCRS), que se realiza en Londres. La encargada de la presentación fue Tetiana Zhmud, del Departamento de Oftalmología de la Universidad Médica Nacional Pirogov de Vínnytsia, en Ucrania.

Molestias y glándulas que se tapan

El equipo de Zhmud encuestó a 345 mujeres de entre 16 y 28 años. Casi una cuarta parte se había hecho extensiones alguna vez y más de la mitad (58%) se las colocaba cada tres o cuatro semanas, según el comunicado de la ESCRS. Casi la mitad de las usuarias (47,6%) contó haber tenido molestias, enrojecimiento, lagrimeo o picazón después del procedimiento.

Los investigadores también revisaron las glándulas de Meibomio, unas glándulas diminutas ubicadas cerca de las pestañas que producen una sustancia aceitosa para evitar que los ojos se sequen. Las observaron con luz infrarroja a través del párpado. Entre las mujeres que se habían hecho extensiones al menos 10 veces, el 85% presentaba signos de disfunción: las glándulas estaban obstruidas o no producían el aceite adecuado para mantener los ojos hidratados.

Foto: Magnific

Foto: Magnific

Ácaros en 24 de las 25 mujeres analizadas

Con un microscopio, el equipo examinó muestras de pestañas de 25 mujeres que se hacían extensiones con regularidad y encontró Demodex folliculorum en todas menos una, informó la ESCRS. En 18 de ellas había además signos de la irritación que suelen provocar estos ácaros: picazón alrededor de los párpados, enrojecimiento, hinchazón, pestañas pegadas entre sí y piel escamosa en la base.

Los propios autores advirtieron que se trata de un estudio pequeño. Sorcha Ni Dhubhghaill, presidenta del Comité de Córnea de la ESCRS, que no participó en la investigación, aclaró: “Es importante subrayar que la presencia de Demodex folliculorum no indica necesariamente una enfermedad, ya que estos ácaros pueden formar parte de la microbiota ocular normal”.

Sin embargo, el estudio sirve para resaltar la importancia de la limpieza y el lavado de la zona, sobre todo en personas que utilizan extensiones de pestañas. Para Montero, la clave está en la limpieza. “En el caso de las extensiones de pestañas, uno de los mecanismos que podría favorecer esta proliferación es precisamente la dificultad para realizar una higiene adecuada del borde palpebral”, explicó a El Mundo.

“Algunas usuarias evitan frotar la zona por miedo a que las extensiones duren menos o se desprendan. Esto provoca la acumulación de sebo, células muertas y restos de maquillaje a su alrededor, creando unas condiciones favorables para el crecimiento desmedido de Demodex”, agregó.

Según Ni Dhubhghaill, estos ácaros suelen reconocerse por unos anillos cerosos que dejan alrededor de las pestañas, formados por ácaros muertos, sus desechos y huevos, mezclados con piel y grasa. Como el pegamento de las extensiones se aplica cerca de la base de las pestañas naturales, donde se ubican esos anillos, puede resultar mucho más difícil verlos.

El adhesivo, por su parte, “puede producir otros problemas independientes, fundamentalmente la irritación. Los cianoacrilatos presentes en algunos adhesivos actúan como sensibilizantes y producen dermatitis alérgica de contacto”, sostuvo Montero.

Consultada sobre el rímel a prueba de agua, la dermatóloga indicó que es más difícil de quitar y puede requerir más fricción o desmaquillantes específicos. “No significa que sean necesariamente más peligrosas, pero una retirada incompleta o excesivamente agresiva puede favorecer irritación del párpado y de la superficie ocular”, explicó.

Los cuidados que sugieren los dermatólogos para los ojos

“Una adecuada higiene del borde palpebral, retirar correctamente el maquillaje antes de dormir, no compartir máscaras, sustituirlas periódicamente y extremar la higiene cuando se llevan extensiones son medidas sencillas que pueden reducir problemas”, enumeró la portavoz de la AEDV.

Zhmud, por su parte, indicó en el comunicado de la ESCRS que para cuidar las extensiones de pestañas puede recomendarse un gel hipoalergénico y sin conservantes, pensado para la higiene de los párpados, aplicado dos veces al día con un cepillo limpiador de pestañas, y que en quienes tienen una infestación confirmada puede considerarse un tratamiento antiparasitario.

“Nuestros hallazgos no sugieren que haya que evitar por completo las extensiones de pestañas. Sin embargo, destacan la importancia de una higiene adecuada de los párpados, de conocer los síntomas y de hacer una evaluación a tiempo cuando aparecen”, dijo la investigadora.