Las rodillas suelen ser las que más molestan, pero el paso del tiempo deja marcas en varios lugares del cuerpo. Incluso en algunos bastante impensados. La periodista Jancee Dunn comenzó a sentir algunas de estas molestias y quiso chequear si, como dice popularmente, "era la edad". Reunió nueve de esas señales en sus columnas de The New York Times y consultó a varios especialistas de universidades y centros médicos estadounidenses, que le confirmaron lo que (quizá) no quería confirmar.

Uno de los primeros signos que descubrió Dunn y que chequeó con amigos de su misma edad fue que los dientes se habían comenzado a torcer. Pese a su impecable dentadura tras años de ortodoncia, sobre todo los inferiores estaban tomando direcciones alternativas y lo habló con Leila Jahangiri, catedrática de prostodoncia de la Universidad de Nueva York. Ella le dijo que es normal que con los años los dientes se “desplacen y giren”. No le pasa a todo el mundo, le agregó, pero dijo que cuando ocurre suele ser por la pérdida de una pieza, enfermedad de las encías y el desgaste por apretarlos (el bruxismo).

Siguendo en la boca, la voz también cambia su tono, según constató la periodista. Las cuerdas vocales se vuelven más delgadas y menos flexibles y pueden dejar de cerrarse con firmeza, le explicó Ted Mau, director del centro de la voz del UT Southwestern Medical Center. ¿Qué se puede esperar? “Algunos hombres, aunque solían tener una voz profunda y sonora, puede que tengan una voz no tan profunda y plena a medida que envejecen”, le explicó, y las mujeres, a causa de los cambios hormonales por los que atraviesan post 40, suelen agravar la voz.

Empezamos a perder estatura desde los 40

No es nada lindo, pero es cierto, seamos razonables: tampoco es grave. La mayoría de las personas empieza a perder altura a partir de los 40, es la ley de la vida. Según los datos que cita el New York Times, a los 70 los hombres perdieron 2,5 centímetros en promedio y las mujeres cerca de 5, y después de los 80, unos 2,5 más.

La pérdida de hueso y cartílago en las vértebras, el debilitamiento de los músculos que sostienen la columna y al aplanamiento de los arcos del pie fueron algunas de las razones que le dio a la periodista Ardeshir Hashmi, del Centro de Medicina Geriátrica de la Clínica Cleveland. ¿Y cómo retrasar lo más posible el proceso? Haciendo ejercicio de fuerza, evitando el sedentarismo, consumiento calcio y vitamina D. O sea, viviendo una vida saludable.

Los pies se deformany pierden amortiguación

Otra cosa que cede después de los 40 es el arco del pie. No es necesario tener sobrepeso, aunque puede sonar lógico que en esos casos se agudice el problema. Y algo que suele pasar es que las personas deban sumar un número a su calzado. Los ligamentos, tendones y músculos que sostienen se debilitan y el pie tiende a deformarse un poco. "No se encariñen demasiado con el zapato que usaban hace 15 años", le dice a sus pacientes Sabrina Minhas, de la Facultad de Medicina Podiátrica de la Universidad de Temple, citada en la nota.

Foto: Magnific

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Para completar los problemas en la base, hay uno menos visible pero quizá más molesto, que es la falta de grasa en las almohadillas del talón y el metatarso. ¿En donde? Sí, en la planta del pie contamos con "almohadillas" que hacen que caminar descalzo a los 20 sea un placer de la vida, pero después de los 40, con el desgaste, sea una suerte de tortura.

Picazón, corazón y sabor

Dunn realmente sintió la llegada de los 40 y comprobó que la piel se vuelve más seca y más fina después de esa edad, y ello puede determinar que se presenten grietas diminutas que se inflaman y pican. Así se lo explicó Saranya P. Wyles, dermatóloga de la Clínica Mayo. Bañarse con agua tibia en lugar de caliente y sumar cremas hidratantes es la solución (o al menos un alivio).

Foto: Magnific

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Los latidos del corazón se vuelven más lentos con la edad y, salvo que uno esté sufriendo una taquicardia o corriendo asustado, la cantidad de pulsaciones máxima por minuto que se alcanza durante la actividad física va bajando con los años. Las causas, según explicó, no se conocen del todo.

Así como las pulsaciones, también decae después de los 40 la capacidad de percibir sabores. En realidad, puede comenzar desde los 30 y se desploma después de los 60, dijo Lisa M. Walke, jefa de medicina geriátrica de la Universidad de Pensilvania, y advirtió que compensar con sal no es buena idea, sobre todo cuando hay algunas cuestiones cardiovasculares involucradas.

La novena es una posibilidad

Queda una novena señal, la única que puede ser a favor. Si bien las mujeres tienen entre dos y tres veces más probabilidades que los hombres de sufrir migraña, con crisis más frecuentes y más largas, es posible que después de la menopausia comiencen a aflojar. "La mayoría de las mujeres refieren que sus migrañas mejoran", explicó Seniha Nur Ozudogru, neuróloga de Penn Medicine, y agregó que pueden aparecer sin dolor de cabeza, sin aura y sin náuseas, más molestas que incapacitantes.

Es la edad, pero hay matices

Hay casos en que el paso del tiempo puede ser el determinante y otros en los que quizá es mejor ir a consultar al médico. Entre ellos, los siguientes: