Después de los 25 años, el cuerpo humano empieza a disminuir la producción de colágeno, esa proteína imprescindible para —nada más y nada menos que— mantener unidas las distintas partes del cuerpo. Pero hay formas de ayudar a que el cuerpo la siga produciendo y mantener la estructura, firmeza y elasticidad de la piel, huesos, tendones, cartílagos y vasos sanguíneos.
Hoy en día abundan los suplementos de colágeno en pastillas, en polvo, en bebidas, pero también hay formas naturales de colaborar con la producción de esta proteína.
Aquí un listado de las 6 bebidas fáciles:
Caldo de huesos
Es, probablemente, la opción más conocida y también la más directa en cuanto a colaborar con la producción de colágeno. Se realiza hirviendo huesos y tejidos conectivos de animales durante varias horas. Esa cocción prolongada ayuda a obtener aminoácidos esenciales como la glicina y la prolina, explica el sitio VeryWell Health, y apunta que esos nutrientes son absorbidos por el cuerpo para rellenar las reservas de colágeno en las articulaciones y la dermis.
Jugos cítricos
El consumo de naranja, limón o pomelo es fundamental para la producción de colágeno, por su alto contenido en vitamina C y antioxidantes. Se han realizado estudios que muestran que los jugos de cítricos colaboran en la reducción de arrugas y el aumento sostenido del colágeno.
La recomendación, para obtener todos los beneficios, es consumirlos sin azícar agregada.
Batidos de frutos rojos
Los arándanos, las frutillas y las frambuesas son excelentes aliadas por su alto contenido de vitamina C. Según Verywell Health, preparar licuados con estos frutos es una gran opción para promover la síntesis proteica. Además, el sitio señala que consumirlas regularmente puede ayudar a la cicatrización de heridas y “mejorar significativamente la formación de colágeno”.
Leche de soja
Para quienes buscan opciones vegetales y no consumen lácteos, la soja es una buena opción, ya que aporta proteína completa y tiene isoflavonas, que está comprobado que favorecen la producción de colágeno.
También hay estudios que indican que mejora el fotoenvejecimiento facial y la hidratación de la piel en mujeres posmenopáusicas.
Jugo verde
Las verduras de hoja verde, ricas en vitamina C, aminoácidos y proteínas, funcionan como un motor para la producción de colágeno en el organismo. Según Verywell Health, una opción para potenciar este proceso es elaborar jugos con vegetales como espinaca, col rizada o acelga, aunque es necesario considerar un detalle técnico: el proceso de extracción puede disminuir la concentración de algunos nutrientes originales de las verduras.
La evidencia científica sugiere que estos vegetales son piezas clave para “retrasar el envejecimiento de la piel” y promover la regeneración de los tejidos corporales. Por estas razones, el consumo de hojas verdes se considera un componente esencial de cualquier dieta nutritiva orientada a combatir el paso del tiempo.
Leche
Los productos lácteos no solo tienen colágeno, sino que además ayudan a producirlo, gracias a que son proteínas completas y contienen aminoácidos.
La prolina y la glicina, dos de los compuestos de la leche colaboran en la producción de colágeno y ayudan a mantener la elasticidad de la piel, así como la fortaleza de las articulaciones.
Suplementos
Aunque hoy existe una oferta enorme de suplementos de colágeno de venta libre, siempre conviene realizar una consulta médica para prevenir posibles interacciones con medicamentos o efectos indeseados.
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