¿Un casco para tratar la depresión? Cómo funciona y qué se sabe
Se usa media hora por sesión, se controla con una app y ya se vende bajo receta en algunos países.
¿Puede un aparato que se usa media hora, sentado en el sillón de casa, formar parte del tratamiento de una depresión? Suena a película de ciencia ficción, pero el dispositivo ya existe y lo vienen usando miles de personas. Se apoya en la frente, se maneja desde una aplicación del celular y envía una corriente eléctrica muy suave hacia una zona puntual del cerebro.
El dispositivo se utiliza en casos de personas que tienen trastorno de depresión mayor que, según un estudio publicado en la revista Nature, “es frecuente y una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial; además, es el precursor más notable del suicidio”. “Se caracteriza por un estado de ánimo bajo prolongado o la incapacidad para experimentar las sensaciones habituales de placer, acompañadas de alteraciones del sueño, el apetito, la función psicomotora, los niveles de energía y la función cognitiva”, agrega.
Lo que motivó a los creadores de esta tecnología fue que en estos casos los tratamientos de primera línea son los antidepresivos y las terapias psicológicas, pero “más de un tercio de las personas con TDM no alcanzan la remisión clínica completa a pesar de someterse a tratamientos completos”.
Cómo funciona el casco para la depresión
El dispositivo aplica una estimulación eléctrica de baja intensidad sobre el lóbulo frontal izquierdo, un área vinculada con la regulación del estado de ánimo y las emociones. Según explica un artículo de la revista Wired, en las personas con depresión esa zona suele mostrar menos actividad y conexiones neuronales más débiles. La técnica se conoce como estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS, por su sigla en inglés).
Esta tecnología apunta a la misma región que la estimulación magnética transcraneal (EMT), un tratamiento ya aprobado para la depresión que usa campos magnéticos para activar neuronas. La diferencia está en la logística: la EMT se hace en una clínica, por lo general cinco días a la semana durante varias semanas, y en Estados Unidos el tratamiento completo puede costar hasta US$ 15.000 sin seguro, según el artículo.
Daniel Månsson, director ejecutivo de Flow Neurosciencie, la empresa sueca que creó el casco, era psicólogo clínico antes de cofundar la compañía y dijo que su intención con este trabajo era brindar una opción más cómoda para los pacientes. “Para tener un impacto real sobre el problema, hay que crear algo que tenga el efecto necesario sobre el cerebro, pero que pueda utilizarse en el entorno doméstico de forma segura y eficaz”, sostuvo.
Fuente: Flow Neuroscience web oficial
Qué tan eficaz es contra la depresión
El principal respaldo del casco es el ensayo publicado en la revista Nature Medicine, liderado por investigadores del King's College London, la Universidad de Texas en Houston y la Universidad de East London. En el estudio del que informan allí participaron 174 adultos con depresión mayor moderada o severa: la mitad usó el dispositivo real y la otra mitad una versión simulada, que no emitía corriente.
“Los participantes en nuestro estudio podían estar tomando medicación antidepresiva estable durante al menos 6 semanas, podían estar en psicoterapia durante al menos 6 semanas o podían no estar recibiendo tratamiento, lo que refleja el rango de formas de trastorno depresivo mayor desde el primer episodio y el TDM recurrente hasta la depresión resistente al tratamiento”, dice el artículo.
A las 10 semanas, el 45% de quienes recibieron la estimulación real alcanzó la remisión de los síntomas, frente al 22% del grupo de comparación. El esquema, según el estudio, fue de cinco sesiones de 30 minutos por semana durante las primeras tres semanas y de tres sesiones semanales el resto del tratamiento.
“La relevancia clínica de los resultados se destaca por las altas tasas de respuesta al tratamiento y remisión, que fueron 2 a 3 veces mayores en el grupo de tratamiento activo en comparación con el grupo de tratamiento simulado. La eficacia clínica se demostró en una amplia gama de formas de TDM, desde el primer episodio de TDM hasta individuos con antecedentes de episodios recurrentes y participantes con depresión resistente al tratamiento”, dice el artículo de Nature.
Entre los participantes había personas que tomaban antidepresivos y otras que no. Para Månsson, eso muestra que el dispositivo puede usarse, bajo supervisión médica, como complemento de la medicación. Cualquier cambio en un tratamiento con antidepresivos, de todos modos, es una decisión que corresponde tomar con el médico tratante.
Efectos secundarios de la estimulación eléctrica
Los efectos adversos reportados fueron leves, de acuerdo con Wired. En algunos casos se reportó irritación en la piel, dolor de cabeza y dificultad para concentrarse. En el ensayo de Nature Medicine, además, dos participantes indicaron que sufrieron quemaduras eléctricas en la piel que, según los autores, probablemente se debieron a que las esponjas de los electrodos no estaban lo suficientemente húmedas. De todos modos, ninguna dejó cicatrices.
Como punto de comparación, el medio recordó que los antidepresivos tomados en pastillas también tienen efectos secundarios. Pueden provocar náuseas, aumento de peso, somnolencia, sequedad de boca y problemas sexuales, aunque esos síntomas pueden desaparecer a las pocas semanas de iniciar la medicación.
Cuánto cuesta y cómo se accede al casco antidepresivo
El casco fue desarrollado por Flow Neuroscience y en diciembre de 2025 recibió la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Según informó la revista Wired, ya se vende en ese país con receta médica. Pero en Europa está autorizado desde 2019 y, de acuerdo con la compañía, lo usaron más de 65.000 personas.
A eso se suma que el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) lo está probando en un plan piloto.
La empresa presenta el casco como una alternativa a los fármacos y Vinod Khosla, inversor de capital de riesgo y uno de los primeros en financiar a Flow, sostiene que el futuro del tratamiento pasa por un enfoque no químico. “Apuesto a que, si le preguntas a cualquier persona que tome medicamentos para la depresión, te dirá que preferiría no tomarlos”, opinó.
Según el comunicado con el que Flow anunció el lanzamiento del casco en Estados Unidos, en este mes de setiembre, está indicado para adultos con depresión mayor moderada o severa, como tratamiento único o complementario y en personas que no sean resistentes a la medicación. Pero siempre con receta médica.
El costo, por ahora, corre por cuenta del paciente y es de 2.200 dólares por las primeras 10 semanas, y luego se debe pagar una suscripción de 325 dólares por mes. Bastante más caro que los antidepresivos habituales.
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