¿Te sentís solo o aislado? Estudio advierte que puede costarte hasta 5,8 años de salud
Una investigación encontró una asociación entre aislamiento social, soledad y menos años de vida sin determinadas enfermedades.
La soledad no siempre se ve desde fuera. Una persona puede mantener su rutina, trabajar, relacionarse con los demás e incluso llevar una vida social activa y, aun así, sentirse sola. Esto demuestra que estar rodeado de personas no siempre significa sentirse acompañado. La diferencia está en cómo cada individuo percibe sus vínculos y en si considera que esas conexiones son realmente significativas.
Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina Pública y Tropical Celia Scott Weatherhead de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, llevó a cabo un estudio que analizó la relación entre la soledad y el aislamiento social y su posible vínculo con una vida más libre de trastornos mentales como la depresión y la ansiedad. Los resultados señalaron que ambas situaciones podían estar relacionadas con una mejor salud mental, aunque también aparecieron asociaciones, en menor medida, con la salud física.
Soledad y aislamiento social no son lo mismo
De acuerdo con el estudio, la soledad y el aislamiento social pueden influir de manera significativa en la cantidad de años que una persona vive sin desarrollar enfermedades. Así lo explicó el investigador principal, Lu Qi, titular de la Cátedra Distinguida HCA Regents y profesor de la Escuela de Medicina Pública y Tropical Celia Scott Weatherhead de Tulane.
El estudio también destaca que esta relación no se limita únicamente a la salud mental, sino que puede extenderse a diferentes enfermedades físicas. La investigación, de carácter observacional, fue publicada en Nature Communications.
Si bien en el lenguaje cotidiano solemos utilizar “soledad” y “aislamiento social” como si fueran conceptos similares, los investigadores establecen una diferencia clara entre ambos. El aislamiento social se refiere principalmente a la falta de contacto o interacción con otras personas, mientras que la soledad tiene un componente más subjetivo: es la sensación de no contar con vínculos suficientemente cercanos o satisfactorios, independientemente de cuántas personas formen parte de nuestro entorno.
“Los resultados no me sorprendieron. Estudios anteriores habían demostrado que el aislamiento social y la soledad están relacionados con una peor salud, pero este estudio permite observar cómo estas situaciones se relacionan con los años de vida que las personas pueden pasar sin determinadas enfermedades.
Sin embargo, los autores aclaran que los resultados muestran asociaciones, pero no permiten afirmar que exista una relación directa de causa y efecto. Además, tanto la soledad como el aislamiento social fueron evaluados únicamente al comienzo de la investigación, por lo que no se pudo observar cómo evolucionaron a lo largo del tiempo.
Los autores señalan que futuras investigaciones deberán incluir diferentes grupos de población y recurrir a ensayos clínicos que permitan comprobar con mayor precisión si existe una relación causal.
Para realizar el estudio, los investigadores recopilaron y analizaron información de 277.489 adultos de entre 40 y 69 años, quienes comenzaron el estudio sin padecer siete enfermedades crónicas importantes: diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades neurodegenerativas, cáncer, depresión y ansiedad.
Posteriormente, analizaron de qué manera la soledad y el aislamiento social se relacionaban con la esperanza de vida sin enfermedades, tomando como referencia a personas sin soledad ni aislamiento social, y comparándolas con aquellas que sí presentaban ambas situaciones. Los investigadores encontraron diferencias importantes a los 50 años.
Hasta 5,8 años menos libres de trastornos mentales
Al comparar a las personas que no experimentaban ni soledad ni aislamiento social con aquellas que sí presentaban ambas situaciones, los investigadores encontraron diferencias importantes. A los 50 años, las mujeres tenían alrededor de 2,4 años menos de vida libre de las enfermedades físicas analizadas, mientras que en los hombres la diferencia era de aproximadamente 1,7 años.
En el caso de la salud mental, la diferencia era todavía más marcada. Las mujeres podían perder cerca de 3,7 años de vida sin depresión ni ansiedad, mientras que en los hombres la diferencia se situaba alrededor de 5,8 años.
Los investigadores relacionaron estas diferencias con aspectos vinculados al género. Según explicaron, los hombres pueden ser más propensos a desarrollar determinados problemas de salud, mientras que las mujeres tienden a experimentar la soledad con mayor frecuencia. A partir de estos resultados, los autores plantean que podrían existir diferencias de género relevantes a la hora de comprender el impacto de la soledad y el aislamiento.
Además, los investigadores observaron que mantener hábitos saludables también estaba relacionado con una menor pérdida de años de vida sin enfermedades. Un estilo de vida que incluía una alimentación equilibrada, ejercicio físico y evitar el consumo de tabaco se asociaba con una menor reducción de los años de vida libres de enfermedad vinculada al aislamiento social.
Sin embargo, llevar una vida saludable no eliminaba por completo los riesgos adicionales asociados con la soledad y el aislamiento social. Por este motivo, los autores consideran que las personas expuestas a estas situaciones podrían necesitar estrategias o intervenciones específicas.
Los resultados no demuestran causalidad
A pesar de los resultados obtenidos, los investigadores vuelven a remarcar una cuestión fundamental: el estudio no permite demostrar que la soledad o el aislamiento social sean la causa directa de las enfermedades analizadas.
Al tratarse de una investigación observacional, los datos permiten identificar relaciones entre diferentes factores, pero no determinar que uno provoque directamente al otro. Además, como la soledad y el aislamiento fueron medidos al inicio del estudio, tampoco se pudo conocer con precisión cómo evolucionaron estas condiciones posteriormente.
Por este motivo, los autores plantean que serán necesarias nuevas investigaciones que permitan comprender mejor esta relación y determinar qué mecanismos pueden explicar el vínculo entre la soledad, el aislamiento social y los años de vida libres de enfermedades.
Con información de Europa Press.
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