Contenido creado por María Noel Dominguez
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¿Por qué mantener el cuarto ordenado es tan importante para el bienestar mental?

Aunque pueda parecer algo inofensivo, el orden de la habitación en la que dormimos es una de las claves para el bienestar de las personas.

15.01.2026 06:37

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2026-01-15T06:37:00-03:00
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 Tener toda la ropa tirada, la cama destendida y los zapatos como si fueran obstáculos en el piso no ayudan para nada a sentirnos bien. De hecho, hay quienes afirman que si no podemos mantener el cuarto ordenado, hay pocas chances de que nuestra vida se mantenga en orden.

El semiólogo mexicano Alfonso Ruíz Soto, que se enfoca en el desarrollo de la conciencia para mejorar la calidad de vida, explicó que el cuarto “no es solo un lugar, es un espejo silencioso de cómo habitas tu vida”. “El desorden no es enemigo, es un mensaje. Te muestra lo que postergas, lo que evades, lo que aún no integras”, agregó, según informa el sitio español ABC.

“Cuando tu espacio se vuelve claro, también lo hace tu mente”, sostuvo el experto y aseguró que cuando una persona aprende a ordenar, “está tomando decisiones estructuradas, importantes, tiene acción y poder de control sobre su entorno”. “Si una persona no puede ordenar su cuarto, difícilmente va a ordenar ninguna otra situación en su vida”, remató.

El poder del orden

El entorno físico tiene un impacto directo en nuestro estado interno y el ruido visual que provoca el desorden suele traducirse en agobio mental y estrés, afirma el sitio especializado Psicología y Mente.

Por el contrario, un cuarto ordenado actúa como un “catalizador de calma y concentración”. Al asignar un lugar específico a cada cosa, no solo recuperamos el control del espacio, sino que optimizamos tiempo y eliminamos la frustración de las búsquedas eternas.

También hay un tema sanitario involucrado: un entorno despejado simplifica la limpieza profunda y reduce la posibilidad de que se junten alérgenos como el polvo y los ácaros.

5 formas de vencer el caos

-   La regla de los 5 minutos: Si una tarea (como hacer la cama o lavar una taza) te lleva menos de ese tiempo, lo mejor es hacerla de inmediato, sin pensarlo. Es el antídoto número uno contra la procrastinación.

-    Un lugar para cada objeto: Define un sitio fijo para las cosas de uso diario (llaves, papeles). Utilizar cajas y etiquetas para categorizar y saber dónde va cada cosa es la clave del mantenimiento.

-  “Entra uno, sale uno”: Esta técnica sirve para mantener un equilibrio del inventario. Si compramos un libro o una prenda nueva, nos despedimos de una antigua y así se evita la  acumulación desmedida.

-   “Reseteo” diario: Dedicar los últimos 10 o 15 minutos del día a guardar cada cosa en su lugar, sobre todo en las áreas que compartimos con otras personas de la familia.

-     El método de las tres cajas: A la hora de ordenar, no mover las cosas de un lado a otro, sino clasificarlas en tres destinos: Guardar (útil), Donar (en buen estado, pero no se usan) y Tirar (roto o inservible).