Por Patricia Vicente
Empezás a leer un libro que se llama Me quiero separar y terminás pensando que aquello de “estamos bien así” o “nosotros no precisamos ningún papel que certifique nuestra relación” capaz que no era tan realista. Y menos si hay hijos de por medio. Y no es que el libro, escrito por la abogada especializada en derecho de familia Patricia Neumann, defienda el casamiento, sino porque al leerlo uno termina de comprender que, lejos de ser un trámite anticuado, en términos jurídicos, el matrimonio es la opción que más protege a las dos partes de una pareja. Sobre todo cuando se separan.
Neumann empezó a estudiar derecho a los 44 años y se recibió a los 49. Hace cuatro años y medio que ejerce, y está convencida de que “el derecho de familia es urgente”. Cuando un padre no aparece a la hora pactada para devolver a un hijo de una visita, o si hay una denuncia o un intento de que alguien firme un divorcio a las apuradas, sin asesoramiento, eso amerita atender a la hora que sea, porque los tiempos no son los de un horario de oficina.
Su vínculo con la materia tampoco es casual. Neumann fue adoptada y conoció a su padre biológico a los 26 años, una historia que ella misma dio a conocer en sus redes y que la convenció aún más de su vocación: “El derecho de familia me llega al hueso”, resumió en entrevista con Montevideo Portal, en la que contó cómo surgió esta guía práctica que responde 101 dudas frecuentes sobre los procesos legales, emocionales y familiares de una separación.
“La gente no se informa”
Una de las cuestiones que inspiró a Neumann para escribir el libro es que la mayoría de las personas no comprende los términos básicos del derecho de familia. Y los problemas aparecen exactamente por eso. “Yo creo que la gente no se informa, pero puede ser también porque no hay espacios para informarse sobre estos temas”, indicó.
Muchas personas se casan sin saber qué régimen de bienes están aceptando, o conviven sin reconocer la unión concubinaria. Otros firman acuerdos de divorcio en caliente sin medir las consecuencias o dejan pasar años creyendo que un papel del BPS los protege, cuando en realidad solo les habilita el Fonasa. Estas y tantas otras situaciones suceden en miles de parejas y familias, y terminan en complicaciones en el momento en que más duele: cuando uno fallece o cuando un divorcio lleva a tomar decisiones con los sentimientos a flor de piel.
Y en ese vacío, dijo Neumann, además empiezan a crecer distintos mitos, que se abordan en el libro y que la abogada resumió en la charla:
- Mito 1: La causal de divorcio “por sola voluntad” solo aplica a la mujer. Es falso desde hace años. Cualquiera de los dos cónyuges puede iniciar el divorcio por sola voluntad. Sin embargo, Neumann señala que mucha gente —sobre todo de generaciones mayores— sigue creyendo lo contrario.
- Mito 2: Cuando se inicia el trámite por esa causal, si el otro se opone, no hay divorcio. Falso también. El cónyuge que no quiere divorciarse solo puede oponerse a la formalidad de la demanda, pero no al divorcio en sí.
- Mito 3: El divorcio por riñas y disputas te deja como “violento”. Falso. Es un “divorcio no culpable”, explicó Neumann. Pese a que era la causal más utilizada hasta no hace mucho tiempo, ya no se usa tanto porque tras la reforma, la causal “por sola voluntad” es la que “hay que poner de moda”, dijo.
- Mito 4: Si hay tenencia compartida, no se debe pensión alimenticia. Falso. Mucha gente firma acuerdos creyendo lo contrario y después pierde la pensión, alertó. “La gente suele pensar que, como es tenencia compartida y el niño está la mitad del tiempo con cada padre, ninguno se debe alimentos. Pero no es así”, advirtió.
- Mito 5: “Usted divorció a mi marido, ahora divórcieme a mí”. Aunque parezca una broma, ese pedido le llegó a Neumann hace algunos meses de parte de la exesposa de uno de sus clientes. Cuando le preguntó si se había vuelto a casar, la respuesta fue: “No, pero él se divorció de mí y ahora yo me quiero divorciar de él”. La mujer desmontó un mito en ese momento: el divorcio, por supuesto, los divorcia a los dos automáticamente.
A esa lista, Neumann sumó un capítulo aparte para la llamada “pensión congrua”, que puede pedir tanto el hombre como la mujer. Esto aplica cuando uno de los cónyuges pospuso su carrera por la pareja o la familia y queda en desventaja al separarse. No es automática, hay que probar la postergación y la imposibilidad real de tener el nivel de vida que se perdió al separarse, aclaró la abogada, pero enfatizó que no es exclusiva para mujeres.
Casarse, lo más sencillo
Seguramente se dio sin buscarlo, pero el libro de Neumann tiene un efecto: hace caer en la cuenta de que, en Uruguay, estando en pareja, casarse es lo mejor. ¿Y por qué? Porque aunque solo sea para después divorciarse, es más fácil, rápido y protector que reconocer la unión concubinaria o que convivir sin hacer ningún trámite que certifique el vínculo. “Es mucho más fácil casarse y es mucho más garantista”, afirmó Neumann.
Hay un punto clave: aquí no estamos hablando de demostraciones de amor, sino de dolores de cabeza que se pueden ahorrar en caso de enfrentar complicaciones a futuro.
Por ejemplo: si fallece uno de los integrantes de una pareja en unión concubinaria, el otro solo puede quedarse en la vivienda que comparten si tiene más de 60 años y 10 años de concubinato. Si la pareja está casada, ese derecho se adquiere apenas se firma la libreta. Esto previene al viudo de quedarse sin hogar en caso de que haya herederos que reclamen sus bienes.
Otro caso: el Banco de Previsión Social (BPS) permite que las parejas constituidas de hecho reconozcan el concubinato. Esto habilita a que una de las partes le pueda extender la cobertura de salud a la otra. No equivale al trámite judicial de unión concubinaria y, por lo tanto, no tiene más efectos que ese.
O sea que, sin casarse o sin unión concubinaria (aún con sus límites), el día de la separación o de la muerte de uno de los dos, todo lo construido en pareja tiene que probarse por medio de abogados, testigos y pruebas que no siempre son fáciles de conseguir: quién puso cuánto, quién pagó qué.
Un dato que destacó Neumann es que, en cuatro años y medio que lleva de ejercicio, nunca tuvo un cliente que viniera a reconocer una unión concubinaria. “Lo que hice mucho fue reconocimiento y disolución al mismo momento. Son personas que llegan y me dicen: ‘Hace 15 años que estoy en concubinato, ahora nos separamos y yo quiero lo que me corresponde’. Entonces, ahí tenés que hacer todo el trámite de reconocer la unión, para luego disolverla, y repartir bienes, hacer un montón de cosas. Es mucho más trabajoso”, aseguró.
Consultada sobre la postura de muchas personas sobre el matrimonio como una institución pasada de moda o que no es necesaria para “certificar su amor”, Neumann dijo que suele verlo y que ella siempre responde: “Uno sabe con quién se casa, pero no de quién se divorcia”. O sea: mejor dejar todo claro desde el principio, y que el amor siga fluyendo.
La novedad: divorcio en una sola audiencia
En enero de este año comenzó a regir un cambio que hizo más sencillo el divorcio por sola voluntad de una de las partes. Neumann informó que este pasó de tramitarse en cinco audiencias separadas, fijadas cada dos meses, a resolverse en una sola.
“Presentás un escrito, te fijan una audiencia, el juez te va a preguntar si te querés divorciar, vos decís que sí y salís divorciado”, resumió. De hecho, contó que este cambio la obligó a editar capítulos enteros del libro antes de mandarlo a imprenta. Para ella, es una herramienta que merece más visibilidad: “Es un divorcio que hay que poner de moda”.
Para quién es el libro
Una amiga le dijo a Neumann, un poco en broma y otro poco en serio, que comprar Me quiero separar y llevarlo a la casa podría interpretarse como una intención no revelada a su pareja. Sin embargo, la abogada y escritora aclaró que el libro no es solo para quienes están por separarse. También sirve, dijo, para quienes ya se separaron y quieren revisar lo que firmaron, o para quienes piensan en casarse o en hacer la unión concubinaria.
De hecho, para quienes ya firmaron un divorcio también es muy útil, apuntó, porque los acuerdos sobre tenencia, pensión y visitas son revisables cuando cambian las circunstancias. Los hijos crecen, los gastos suben, la ley se actualiza y un padre que firmó hace 10 años un régimen de visitas, hoy puede pedir tenencia compartida.
El libro fue editado por la Editorial Da Vinci, está a la venta en librerías y también de forma directa a través de las redes y WhatsApp de la autora.