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¿La IA nos está atrofiando habilidades? Preocupan datos en médicos y programadores

Un relevamiento de diversos estudios hechos en profesionales que sumaron la IA a sus tareas muestran datos que no son alentadores.

24.06.2026 07:30

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Montevideo Portal

 ¿Cuándo fue la última vez que llegaste a una dirección sin mirar el GPS? ¿Y cuánto hace que no te acordás de memoria de un solo número de teléfono de tu agenda? Si te ponen a prueba, ¿la pasás? Seguramente, la mayoría responda que no. Hace rato que le delegamos a la tecnología tareas que antes nos ocupaban a nosotros. Pero la cosa se pone más incómoda cuando lo que está en juego no es encontrar una calle, sino detectar un tumor a tiempo o sostener un sistema del que dependen miles de personas.

De eso se trata un artículo reciente de la revista Nature, firmado por la periodista Mariana Lenharo, que se pregunta si, a medida que más profesionales se apoyan en herramientas de inteligencia artificial, ¿se atrofian las habilidades que tanto costó adquirir? El fenómeno ya tiene nombre en inglés: “deskilling”, algo así como “desespecialización”.

Médicos detectaron menos

El caso más comentado viene de la endoscopía. Un estudio siguió a especialistas de cuatro centros de Polonia, personas que habían realizado miles de colonoscopías. Los estudiaron luego de incorporar un sistema de IA que marca en tiempo real un tipo de lesión precancerosa (los adenomas).

Tras un tiempo usando ese sistema, les indicaron que volvieran a hacer los estudios sin apoyo del asistente de IA. Y allí se vio que en los meses previos a la llegada de la herramienta, detectaban al menos un adenoma en el 28,4% de los estudios hechos sin IA. Después, esa cifra cayó al 22,4%.

Dicho de otro modo: cuando empezaron a delegar en el asistente de IA la detección de las lesiones bajaron su rendimiento. Y eso quedó expuesto cuando debieron volver a hacer la tarea por sí mismos.

Esos hallazgos se publicaron también en The Lancet Gastroenterology and Hepatology, una de las publicaciones más destacadas del área médica y, según marca Nature, “sugieren que incluso los profesionales altamente cualificados podrían empeorar en las tareas propias de su trabajo a medida que dependen más de las herramientas de IA”.

Uno de los autores, Yuichi Mori, de la Universidad de Oslo, aclaró que todavía hacen falta más estudios para confirmar el efecto, pero advirtió que quienes usan IA deberían tener presente el riesgo de perder parte de su destreza.

Programadores veloces que entendieron menos

La segunda señal viene de la programación, y el detalle es tragicómico, ya que se produjo en Anthropic, una de las empresas que desarrollan inteligencia artificial, los creadores de Claude.

En la empresa, sus investigadores armaron un ensayo controlado con 52 ingenieros de software, en su mayoría jóvenes, a quienes les pidieron aprender una librería de Python que ninguno conocía. A la mitad se le permitió usar un asistente de IA y a la otra mitad, no. Después, todos rindieron una prueba, esta vez sin ayuda.

Los que habían usado IA sacaron, en promedio, 50%. Los que no, 67%. La brecha más grande apareció justo en las preguntas sobre cómo encontrar errores en el código: habían producido algo que funcionaba, pero entendían menos lo que tenían entre manos. Terminaban un poco más rápido, sí, pero no era una diferencia de tiempo significativa.

En este caso, sobre todo, se plantea un matiz importante para analizar y es la forma en la que se usa la IA, ya que en ese mismo estudio no todos los que usaron IA terminaron igual. Aquellos que la usaron para preguntar conceptos y que los ayudara a entender determinados escenarios, rindieron bastante bien. Mientras, los que le delegaron directamente la escritura del código quedaron muy por debajo.

Citado en el artículo de Nature, Kevin Crowston, científico de la información de la Universidad de Syracuse, lo resumió así: existe ahora “una extraña desconexión entre el rendimiento y el aprendizaje”. O sea, uno puede rendir a un nivel alto tomando prestadas habilidades de la IA, pero sin desarrollarlas uno mismo.

Del GPS a la contabilidad

Aunque es cierto que desde hace años las personas venimos delegando tareas en la tecnología y el ejemplo del GPS es el más claro, lo que cambia, según Tapani Rinta-Kahila, investigador de sistemas de información en Helsinki, citado en el artículo de Nature, es que “las herramientas de IA generativa son la primera tecnología que automatiza diversas facultades cognitivas relacionadas con el pensamiento y la interpretación, que durante mucho tiempo se consideraron habilidades exclusivamente humanas”.

Su propio trabajo lo venía anticipando. En 2018 estudió a un grupo de contadores que, durante más de una década, se apoyaron en un sistema automatizado. Cuando se los retiraron, varios ya no recordaban cómo hacer tareas de rutina. Su recomendación es clara: ser consciente de cuánto se delega, entender cómo funcionan estas herramientas y dónde fallan, y no tomar sus respuestas como verdad sin chequearlas.

“El simple hecho de ser conscientes de la existencia de este fenómeno, con suerte, provocará cierta reflexión sobre qué habilidades quieren conservar las personas y cuáles están dispuestas a delegar en herramientas de IA”, apuntó Crowston.

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