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(In)creíble

¿Gelatina como “Ozempic natural”? Por qué el truco de moda no funciona

El gel que supuestamente llena el estómago no llega a formarse y los estudios que se citan para respaldar la moda dicen otra cosa.

01.09.2026 08:15

Lectura: 5'

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Circula en redes sociales una receta de esas que promete maravillas, que genera más dudas que certezas, pero en la que muchos confían y replican, además de probar en sus cocinas. Se trata de tomar una cucharada de gelatina sin sabor disuelta en agua tibia entre 15 y 30 minutos antes de comer. Le llaman “el Ozempic de la naturaleza”, pero no cumple con lo que promete.

Quienes la promueven aseguran que el polvo forma un gel en el estómago, ocupa lugar y le avisa al cerebro que ya no entra nada más. Algo así como lo que hace la semaglutida, el compuesto químico en el que se basa el Ozempic. Pero, aunque se manejan estudios científicos que explicarían que eso es así, no lo es.

El gel que nunca se forma

“La afirmación de que la gelatina forma un gel que llena el estómago es falsa”, escribió Joe Schwarcz, químico y director de la Oficina para la Ciencia y la Sociedad de la Universidad McGill, en Canadá, en un artículo dedicado al tema. Y sin gelificación en el estómago, se cae el mecanismo que la moda usa para explicarse a sí misma.

La explicación se basa en que, para que la gelatina se “gelifique”, hay que calentarla y después enfriarla. Algo que cualquiera que la haya preparado en casa sabe: primero se pone agua caliente y luego fría en el bowl donde la vamos a llevar a la heladera. Y además, es allí, en el frío, donde ocurre “la magia”. Pero esas condiciones no son las que se encuentran en un estómago humano.

The New York Times

The New York Times

Qué tiene en común con Ozempic

La única coincidencia que tienen la gelatina y la semaglutida es que son péptidos, explican los autores que estudiaron este tema, pero eso no tiene ningún impacto en su efecto adelgazante.

“Ni que decir tiene que comparar la gelatina con Ozempic es una completa tontería”, escribió Schwarcz. La diferencia de fondo es que la semaglutida imita al GLP-1, la hormona que segrega el intestino después de comer y que activa receptores en el cerebro asociados a las señales de saciedad. Pero la gelatina no hace nada de eso.

Consultada sobre este punto por el sitio de ABC News, la médica de urgencias y toxicóloga Stephanie Widmer explicó: “La gelatina es principalmente una proteína. Puede ayudarte a sentirte más lleno durante un corto período de tiempo, mientras que los GLP-1 actúan a nivel hormonal. Son dos cosas completamente diferentes”.

El dato que originó el rumor

Cuando se producen estos fenómenos virales, suele ocurrir que allá lejos y hace tiempo había un dato parecido, que alguien contó o recordó y alguien pensó que se podía aplicar. Algo así como un teléfono descompuesto que deriva en que miles creen algo que suena “verosímil”.

En este caso, según recuerda Schwarcz en su artículo, hace más de 15 años, un equipo de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos se puso a trabajar sobre el dato ya conocido de que “las proteínas de la dieta pueden suprimir el apetito”.

“Los investigadores se preguntaron si el contenido específico de aminoácidos marcaba la diferencia. Decidieron comparar la caseína, la proteína de la leche, que contiene todos los aminoácidos que el ser humano necesita, con la gelatina, que es ‘incompleta’ al carecer de todos los aminoácidos esenciales. La hipótesis era que la falta de aminoácidos esenciales provocaría que el cuerpo rechazara una dieta desequilibrada y, como consecuencia, suprimiría el hambre”, explicó el autor.

Lo complicado que fue eso funcionó. Los participantes que habían comido gelatina reportaron un 44% más de supresión del hambre. “Pero ¡no se midió si se consumió menos comida en la comida posterior! La conclusión de los autores fue que ‘en términos de pérdida de peso para personas con obesidad, el mayor efecto supresor del hambre de la gelatina puede contribuir a reducir la ingesta de energía si este efecto se mantiene al consumir una dieta con gelatina a largo plazo’”, agregó el químico de la Universidad McGill.

O sea, faltaba el dato más importante, que era si un consumo sostenido en el tiempo determinaba un descenso de peso. Pero lo que quedó en el aire fue que la gelatina genera supresión del hambre. Y si el Ozempic genera supresión del hambre, entonces...

Schwarcz recuerda que esos resultados habían quedado en algún cajón hasta que en 2025 alguien lo desempolvó y aplicó el mágico “puede contribuir” en una verdad revelada que saltó a las redes y se mantiene como tendencia. Afortunadamente, la gelatina no es un problema y bien puede formar parte de una dieta saludable, por lo que, si bien no es cierto que alguien vaya a adelgazar por comerla, también lo es que no enfermará gravemente por ello.