Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Abrazo de oso

¿Es real que los abrazos mejoran la salud y nos hacen más generosos? Qué dice la ciencia

“Ocho abrazos al día y serán más felices y el mundo será un lugar mejor”, dice un investigador estadounidense.

22.01.2026 12:53

Lectura: 6'

2026-01-22T12:53:00-03:00
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Cada 21 de enero se celebra el Día Mundial de los Abrazos y quizá muchos piensen que no tiene mucha importancia, ya que algo tan común no necesita tener un día que lo conmemore. Sin embargo, hay algo que seguramente no sepan y es que esta sencilla forma de cercanía con las personas tiene un potente efecto sanador, tanto en el ámbito de la salud mental como la física.

Más allá de lo emocional que pueda estar detrás de cada abrazo —una reconciliación, una despedida o un reencuentro, por ejemplo—, cada vez que lo damos y lo recibimos, se produce una “tormenta química” dentro del cuerpo, liderada por la oxitocina.

Y más allá de todo sentimentalismo, es biología pura: los abrazos son buenos para la salud.

Oxitocina vs. cortisol

Para entender el poder de un abrazo, hay que hablar de dos hormonas que son las protagonistas de los buenos y los malos momentos. La oxitocina y el cortisol (conocido como la hormona del estrés). Las dos necesarias, por supuesto, pero con efectos totalmente contrapuestos.

La psiquiatra española Marian Rojas Estapé, autora de Encuentra tu persona vitamina, lo explica en su libro con un ejemplo muy claro. Relata que la habían invitado a una jornada de psiquiatría y volvía tarde en la noche a casa, directo a darle de mamar a su bebé de pocos meses, cuando un hombre comenzó a seguirla para robarla. “En un momento dado se puso a gritar que le diera el móvil. Asustada, le dije que no. Mi corazón empezó a latir fuerte, comencé a angustiarme y el cortisol me invadió: todo mi sistema de alerta se puso en marcha; taquicardia, taquipnea, sudoración”, señala.

Finalmente, no recuerda ni cómo, logró subirse al auto y salir disparada. Pero seguía tensa, nerviosa y nada la calmaba. “Todavía con el corazón encogido me senté a darle de comer (al bebé)”, agrega.

La anécdota termina con el reencuentro con su esposo, minutos después, y la sorpresa de él, que no podía creer lo calmada que la encontró. Le preguntó qué hizo para serenarse, pero ni ella lo sabía. Lo que sí pasó en ese momento fue que se hizo una pregunta que marcaría su carrera: “¿Y si la oxitocina bajara el cortisol?”.

Estudios científicos demuestran que la respuesta es sí y que también el contacto físico estimula la producción de oxitocina. Y claro está: no es algo únicamente femenino. Esta hormona no solo es clave en el parto o la lactancia, sino que actúa como un “cortafuegos” natural contra el estrés también en hombres.

La “molécula moral”

Pero los abrazos no solo nos calman, también nos hacen mejores personas. O al menos, eso sugiere el neuroeconomista estadounidense Paul Zak, conocido popularmente como “Dr. Amor”.

En una charla TED que se hizo muy famosa, Zak detalla años de experimentos donde buscaba entender qué nos hace confiar en los demás y afirma que descubrió la “molécula moral”. Era la oxitocina y pudo demostrar en estudios en los que los participantes jugaban con dinero real, que aquellos que tenían niveles más altos de esta hormona eran más generosos y confiables.

Zak comprobó que hay muchas formas de disparar esta hormona, como por ejemplo bailar, rezar, interactuar en redes sociales con nuestros seres queridos y también abrazar. De hecho, para el científico, esa es la forma más rápida y efectiva: sus estudios indican que solo un abrazo hace que el cerebro libere esta sustancia, fomentando la empatía y la conexión instantánea.

Además, trabajó en un ensayo con un inhalador de oxitocina con el que le proveía de esta hormona a diversas personas y logró demostrar que “la infusión de oxitocina aumenta la generosidad en transferencias de dinero unilaterales en un 80?%”. “Y demostramos que aumenta las donaciones caritativas en un 50?%”, agregó.

“El Dr. Amor receta ocho abrazos al día. Ocho abrazos al día… y serán más felices y el mundo será un lugar mejor”, dice al finalizar su charla.

Un escudo para las defensas

Pero los efectos de los abrazos no son solo un tema emocional. Hay datos duros que muestran que la liberación de oxitocina ayuda a las defensas. “¿Los abrazos proporcionan apoyo social para aliviar el estrés? Un estudio sobre la susceptibilidad a las infecciones y enfermedades de las vías respiratorias superiores”. Así se titula la publicación en la National Library of Medicine de Estados Unidos, más conocida como PubMed.

Esa investigación, realizada en 2015, trabajó en la relación entre el apoyo social y el sistema inmunológico. El experimento expuso a más de 400 adultos sanos al virus del resfrío común y luego realizaron un monitoreo en cuarentena.

¿El resultado? “El apoyo percibido protegió contra el aumento del riesgo de infección asociado con la mayor frecuencia de conflicto. Un efecto similar de amortiguación del estrés surgió para los abrazos, que explicaron el 32% del efecto atenuante del apoyo. Entre los participantes infectados, un mayor apoyo percibido y abrazos más frecuentes predijeron signos de enfermedad menos graves. Estos datos sugieren que los abrazos pueden transmitir eficazmente el apoyo social”, dice el texto.

¿Cuánto debe durar un abrazo para ser sanador?

Christy Kane, reconocida investigadora estadounidense, experta en salud mental, dedicó buena parte de su carrera a estudiar los beneficios de los abrazos y llevó a cabo un estudio con estudiantes universitarios para su tesis doctoral. Allí pudo establecer la frecuencia y la duración ideal para los abrazos y sus efectos en personas con depresión.

Según publica en su sitio web, Kane pidió a los participantes de la investigación que recibieran 8 abrazos al día, cada uno de 8 segundos de duración. Se midieron los niveles de ansiedad y depresión antes de iniciar la actividad y dos semanas después, cuando todos cumplieron la consigna, se volvieron a registrar. El estudio reveló que sus niveles de depresión y ansiedad habían disminuido.

El estudio que realizó Zak respecto a la oxitocina mostró también que es una hormona que dura muy poco en la sangre después de que es liberada; por eso él también recomienda que se den o reciban al menos 8 abrazos en el día.