Contenido creado por María Noel Dominguez
Modo saludable

Esa tristeza que tienes

¿Es lo mismo tristeza que depresión? ¿Cómo salir y cómo ayudar? Respuestas que salvan

“Nadie es depresivo, como si fuera rubio o alto. La persona está deprimida y eso es algo patológico, que debe corregirse”

14.01.2026 08:01

Lectura: 9'

2026-01-14T08:01:00-03:00
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Por Patricia Vicente

¿Es lo mismo estar triste que estar deprimido? ¿Todas las personas que están deprimidas saben que lo están? ¿Cómo nos damos cuenta de que necesitamos ayuda? ¿Y cómo hacemos para ayudar a quien lo necesita?

Son preguntas que no siempre encuentran respuesta; situaciones que, si se abordan a tiempo, pueden evitar un suicidio o un intento. Son amigos que no saben cómo actuar, familias que se rompen porque no tienen herramientas para sostener o médicos que no llegan a atender a quien lo necesita, porque no hay hora disponible. Los casos son tan variopintos como los protagonistas, pero la clave es una: la salud mental es la base.

Este 13 de enero es el Día Mundial de Lucha contra la Depresión y conversamos sobre este tema con Silvia Peláez, médica psiquiatra, directora de la ONG Último Recurso, que trabaja con la prevención del suicidio. Aquí un resumen de la entrevista.

En ocasiones vemos a personas que aparentan estar felices, alegres, pero en realidad están atravesando una depresión y, quizá, ni lo saben. ¿Cómo atender a esas situaciones? Desde el lado de quien lo ve y de quien lo vive.

Muchas veces, las personas tenemos una especie de máscara con la que encubrimos la tristeza, el dolor y la depresión. Una máscara que muestra alegría y en realidad lo que hace es negar una realidad. A veces también es un mecanismo de defensa. Eso hace que nuestro entorno no se dé cuenta de que no estamos bien y sea más difícil ayudarnos. Inclusive hay algunas patologías donde la excesiva alegría y la hiperactividad dan al entorno la idea de que la persona está muy bien, muy contenta, con muchos proyectos y en realidad tiene un desequilibrio.

Lo que hay que hacer es no mirar solo lo que se ve, o lo que todos a nivel popular sabemos que es la depresión. Muchas veces las personas dejan de ir a los lugares a los que iban, a su centro de estudio o de deportes, o donde se encontraban con amigos. Ahí es muy fácil detectar que algo está pasando. Los cambios de hábitos son llamados de atención, aunque la persona se muestre alegre y sonriente. También la falta de sueño o el exceso de sueño. Alguien que siempre dormía mucho y ahora duerme mucho más, o alguien que duerme mucho menos y está hiperactivo, acelerado.

Tenemos que ver los cambios de actitud. Por ejemplo, una persona siempre prolija en su aspecto, de un día para el otro, deja de darle importancia y se presenta en su lugar de trabajo de cualquier forma. O alguien muy discreto, que comienza a vestirse de forma extravagante. Me acuerdo de un paciente, por ejemplo, que trabajaba en un banco y les empezó a cantar a sus clientes. Era una actitud que podía parecer alegre, pero que no iba en consonancia con su lugar de trabajo y su función. En realidad lo que estaba haciendo era un episodio maníaco, que encubría una gran tristeza

¿Hay casos de personas que no demuestren nada y sea imposible darse cuenta?

En general, si hay una cierta profundización del vínculo, uno se da cuenta. Porque cuando la persona no está bien tiene cambios conductuales y no puede seguir exactamente igual. No es fácil, pero por ejemplo, un compañero de trabajo a quien vemos todos los días... algo se capta.

Y en ese caso, ¿cómo ayudar? ¿Qué conviene hacer?

Siempre es bueno preguntarle cómo está. Pero que ese “¿cómo estás?” no sea un cliché, sino una pregunta genuina. Y escuchar con atención porque un “bien gracias” no siempre se puede tomar como la respuesta, hay que conversar un poco más, abrir puertas para ahondar. Eso puede permitir que la persona nos cuente lo que le está pasando.

Siempre hay que promover el pedido de ayuda. Si la persona es más introvertida, va a tener más dificultades y si es más abierta, va a tener menos. Pero no es la tristeza o la depresión la que marca eso. Y también influye la calidez y la confianza, porque siempre hay que transmitir discreción, privacidad en el manejo de la situación. Que la persona confíe.

Y en casos de personas que efectivamente estén pasando por una depresión o por una tristeza muy grande e igualmente no lo hablen y no haya forma de pasar la barrera, ¿cómo actuar?

Hay que tomarse tiempo e insistir; hablar de varios temas hasta llegar a un acercamiento. En el caso del compañero de trabajo, por ejemplo, habrá señales en su rendimiento o en el ausentismo, que darán la pauta de que algo no está bien y tendremos argumentos para preguntarle.

¿Es buena idea pedir ayuda a alguien de su entorno?

Siempre es mejor hablar con la persona. Quizá uno le habla a la madre y el problema era con la madre. Cuando vamos a hacer dar participación a un tercero, hay que saber muy bien quién es. O puede ser una víctima de violencia de género y vamos a pedirle ayuda a la pareja, sin saber. A veces se actúa desde el cliché: “vamos a hablar con el esposo sin que ella sepa”. Y es peor.

En los trabajos, pasa mucho que no se quiere que el jefe sepa lo que le está pasando, por miedo a sanciones. Debería ser al revés, pero hay que respetar esa imagen de la persona en su contexto.

¿Estos problemas de salud mental y depresión siguen siendo un tabú en Uruguay a nivel laboral?

Sí, a pesar de que hay muchas empresas públicas y privadas que están en esto. Desde Último Recurso estamos trabajando con muchas, a pedido de los directores o de los dueños, para abordar el tema del riesgo de suicidio y de la salud mental en sus colaboradores.

Entonces, hay tabú, hay mitos, pero también hay todo un movimiento de empleadores que se preocupan y se ocupan. Por ejemplo: una persona tiene que ver psiquiatra en la mutualista y tardan en darle hora, entonces nos contratan y nosotros vamos solucionando ese problema y ganando tiempo hasta que el prestador de salud lo atienda. Ahí ya se salvó una vida o una incapacidad laboral.

También hay empresas que nos contratan para que entrenemos al personal, sobre todo a los cargos de referencia, en reconocer las situaciones de riesgo de suicidio.

¿Y esto está extendido?

Con nosotros trabajan unas cuantas empresas, pero deberían ser más.

La tristeza sin razón

Muchas veces uno no puede identificar por qué está triste, pero está triste. ¿Cómo actuar ante eso?

Si es una situación que se reitera, hay que consultar. A todos nos pasa que estamos tristes y no sabemos por qué, pero si eso se hace parte de la vida, no es sano. No hay una medida exacta, pero un mes de tristeza permanente, sería motivo de consulta. Y además, nunca se pierde consultando, a lo sumo el profesional le dirá que no precisa ayuda.

¿Se consulta primero con un médico de Medicina general?

Sí, y se explica la situación para que te pueda dar pase a psiquiatra o a psicólogo si es necesario.  Además, muchas veces los síntomas vienen por temas orgánicos: una diabetes o una baja en la hormona tiroidea, una anemia o una deficiencia de vitamina B12. Entonces el médico puede encontrar la causa médica en lugar de dar pase a salud mental.

Y eso, como apuntan las autoridades, ayuda a no saturar la consulta psiquiátrica, para la que hoy es casi imposible conseguir hora.

Ese es la razón por la que algunas empresas tomaron la decisión de resolverle ese tema a sus trabajadores por medio de Último Recurso. El servicio que les damos se extiende hasta que tengan hora para atenderse en su prestador de salud.

Incluso hay muchas empresas que dispusieron de espacios para que los profesionales de Último Recurso atiendan a sus empleados allí. Esta es una muy buena noticia, que fue destacada cuando la presentamos en el Congreso Mundial de Prevención del Suicidio en 2025, en Viena. Se vio que el país había encontrado soluciones desde sus ciudadanos y que esto era un aprendizaje para tenerlo en cuenta en otros países.

Es una solución que viene de la sociedad civil, como la mayoría de las soluciones. La sociedad civil es un laboratorio de respuestas y un ente luchador por sus derechos y por resolver.

Psicoterapia o medicación

¿Una persona puede salir sola de una depresión o siempre se necesita tratamiento médico o psiquiátrico?

Si quiere salir bien y en el tiempo lógico, tiene que consultar. Si no, es dejarlo al azar y es difícil que se cure. Pero además va a tener problemas relacionados y que, a su vez, aumentarán la depresión. Entonces, es muy recomendable que se consulte. Y muchas veces no solo se necesita psicoterapia, a veces hay que medicar.

¿En todos los casos de depresión hay que medicar?

No necesariamente. Hay casos en que se puede enfrentar con un proceso psicoterapéutico, o a veces lo que cambia es el tiempo donde se dan los medicamentos. Pero se debe consultar y hay que tomar en cuenta que decir que una persona es depresiva es incorrecto. Nadie es depresivo, como si fuera rubio o alto. La persona está deprimida y eso es algo patológico, que debe corregirse.

Y cuando la persona se suicida o comete intento de suicidio, no quiere morir, quiere dejar de vivir así. Quiere matar el problema. Entonces, no es bueno que tome un camino irreversible para algo que,  como la mayoría de las cosas en la vida, es reversible.