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Trago amargo

¿Beber agua mientras comes te sacia? Un estudio pone en duda una creencia muy extendida

Durante años se recomendó tomar agua como un aliado para ingerir menos, pero una investigación encontró un resultado inesperado.

26.07.2026 14:55

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Tomar agua durante las comidas suele considerarse una estrategia para comer menos, ya que existe la idea de que llena el estómago y genera saciedad. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, concluye que esa creencia podría no ser tan acertada.

El estudio, publicado en la revista Appetite, no encontró pruebas de que beber agua reduzca la cantidad de alimentos ingeridos. Por el contrario, los investigadores observaron que quienes consumieron más agua durante las comidas terminaron comiendo ligeramente más que el resto.

Los resultados mostraron que, por cada 100 gramos adicionales de agua ingerida, los participantes consumieron cerca de 39 gramos más de comida, lo que equivale a unas cuatro cucharadas adicionales. Además, cada sorbo extra se asoció con un aumento promedio de 4,4 gramos de alimentos.

Los autores plantean que una posible explicación es que el agua retrase la aparición de la saciedad sensorial específica: el proceso por el cual un alimento pierde atractivo a medida que se consume. Al alternar bocados con sorbos, ese efecto podría demorarse, prolongando el interés por la comida y favoreciendo una mayor ingesta.

“Se ha difundido ampliamente la idea de que beber agua nos sacia”, señaló Paige Cunningham, profesora adjunta de la Facultad de Ecología Humana de la Universidad de Cornell. No obstante, explicó que el agua atraviesa el estómago con rapidez, por lo que probablemente no permanezca el tiempo suficiente como para generar una sensación de plenitud prolongada. Además, indicó que puede lubricar la boca y facilitar la deglución, lo que hace que comer resulte más cómodo.

La comida picante también fue analizada

Los investigadores realizaron un segundo estudio para evaluar si agregar salsa picante modificaba la cantidad de alimentos consumidos. En esta ocasión, 49 adultos participaron durante dos semanas en un experimento en el que recibieron un mismo plato acompañado, según el caso, de salsa suave o picante.

Los resultados mostraron que quienes comieron la versión más picante consumieron alrededor de un 28% menos de aperitivo que quienes recibieron la preparación suave. La diferencia no se explicó porque bebieran más agua, sino porque el picante hizo que comieran más despacio.

De hecho, los participantes tardaron cerca de un 30% más en terminar el aperitivo cuando este era más picante. Ese ritmo más lento permitió reducir la cantidad ingerida antes de alcanzar la saciedad.

Para Cunningham, ambos trabajos cuestionan dos ideas muy arraigadas sobre la alimentación: que beber agua durante las comidas ayuda a comer menos y que añadir salsa picante solo incrementa el apetito. Según la investigadora, pequeñas modificaciones en la forma de comer o en las características de los alimentos pueden influir en la cantidad consumida sin que las personas sean plenamente conscientes de ello.

Los autores, sin embargo, advirtieron que los resultados deben interpretarse con cautela. Los experimentos se realizaron en un laboratorio, con un número reducido de participantes y utilizando únicamente algunos alimentos específicos, por lo que será necesario confirmar estos hallazgos en estudios más amplios y en situaciones de la vida cotidiana.

Con información de Europa Press.