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Sin fisuras

Justo Acá: inversión inmobiliaria con respaldo y transparencia para proteger al cliente

La empresa alerta sobre los riesgos de operadores improvisados y destaca la importancia de profesionalizar el mercado inmobiliario uruguayo.
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Desde Justo Acá, agencia inmobiliaria enfocada en asesorar a inversores, Diego Carricaburu y Javier Garaza, socios y cofundadores, comparten su visión sobre los desafíos y las soluciones que necesita el sector. Según detallan, en la última década el mercado inmobiliario uruguayo se consolidó como un refugio de valor confiable para los inversores; sin embargo, la falta de regulación efectiva y el alto nivel de informalidad en las operaciones generan preocupación tanto en clientes como en profesionales. Los socios afirman que, según datos de la Cámara Inmobiliaria Uruguaya, más de la mitad de las transacciones se realizan sin facturación, sin aportes al BPS y sin controles adecuados, lo que abre la puerta a intermediarios sin preparación ni estándares mínimos de transparencia.  

Carricaburu, gerente de Marketing y Comunicación de la empresa, advirtió que la demora en la reglamentación de la ley del Operador Inmobiliario deja a los clientes en un escenario incierto. “Cualquiera puede seguir ofreciendo propiedades sin cumplir requisitos básicos. En la práctica, el cliente queda desprotegido y el mercado dominado por la competencia desleal”, señaló.

Por su parte, Garaza, gerente general de la firma, subraya que las barreras de entrada son prácticamente inexistentes. “Basta con abrir una cuenta en redes sociales o publicar fotos en Marketplace para hacerse llamar asesor inmobiliario. Muchas veces, por falta de experiencia, terminan brindando información errónea sobre rentabilidades, revalorizaciones o precios, generando falsas expectativas en los clientes”, afirmó.

Javier Garaza, gerente general de Justo Acá. Foto: cedida a Montevideo Portal

Javier Garaza, gerente general de Justo Acá. Foto: cedida a Montevideo Portal

Además, Garaza agrega que esa falta de profesionalismo se traduce en un nivel alto de vulnerabilidad para quienes buscan invertir. Tal como señala, existen casos extremos de señas entregadas por terrenos inexistentes o propiedades adquiridas sin conocer su estado edilicio, legal o impositivo. Pero también situaciones frecuentes, como no advertir sobre los riesgos de una inversión o los costos asociados a la renta, lo que expone al inversor a errores difíciles de revertir.

Carricaburu explica que, aunque la digitalización del sector aportó agilidad y acceso inmediato a la información, también abrió la puerta a estafas y publicaciones engañosas. “Para un inversor inexperto no siempre es sencillo diferenciar lo serio de lo improvisado, y la facilidad de acceso también permite encontrar opciones que no son reales o carecen de actualización”, advirtió.

Desde la empresa, detallan que, en este escenario, la Cámara Inmobiliaria Uruguaya reclama la reglamentación de la ley con el objetivo de profesionalizar el rubro, garantizar transparencia y proteger al consumidor. Algunas inmobiliarias ya comenzaron a estandarizar procesos, exigir documentación antes de publicar propiedades y contratar profesionales especializados.

Diego Carricaburu, gerente de Marketing y Comunicación de Justo Acá. Foto: cedida a Montevideo Portal

Diego Carricaburu, gerente de Marketing y Comunicación de Justo Acá. Foto: cedida a Montevideo Portal

El cliente que nos elige sabe que invierte con respaldo y con un criterio profesional, no a ciegas ni por intuición”, enfatizó Carricaburu, explicando que el equipo multidisciplinario de la firma revisa documentación, analiza la rentabilidad y ofrece información clara como base de cada operación. Además, agregó que Justo Acá busca diferenciarse con un enfoque dirigido exclusivamente a inversores, acompañándolos en todo el proceso y priorizando la transparencia.

Para Garaza, el desafío pasa por establecer reglas claras y separar a los profesionales serios de los improvisados. Recomienda verificar que la inmobiliaria facture legalmente, que esté asociada a una cámara y que cuente con respaldo físico o digital comprobable. “Se trata de rodearse de gente que brinde confianza y que respalde cada paso de la inversión. Invertir en inmuebles puede y debe ser un proceso seguro, transparente y rentable”, concluyó.

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