El mercado inmobiliario de lujo no solo se mide en metros cuadrados, ubicación o vistas privilegiadas. Cada vez más, el valor agregado está en comodidades que antes se asociaban a spas, clubes deportivos o centros de wellness, pero que hoy forman parte del propio hogar.
El magnate inmobiliario y estrella del reality Million Dollar Listing New York, Fredrik Eklund, asegura que la última obsesión de sus clientes más adinerados es el biohacking doméstico: jacuzzis, saunas de infrarrojos, baños de agua helada e incluso sistemas de goteo intravenoso para reponerse después de una fiesta o una jornada de estrés.
“Las celebridades tienen sus propias costumbres porque pueden ser raras, muy específicas en cuanto a la privacidad”, explicó Eklund en diálogo con Fortune. “Ahora mismo la gran tendencia es el bienestar, y la gente quiere todo eso en la comodidad de su casa”, agregó.
Eklund, que ha trabajado con figuras como Sarah Jessica Parker, Nick Jonas o Jennifer López, cuenta que ya no alcanza con que el edificio tenga un gimnasio de primer nivel: sus clientes buscan que los apartamentos estén equipados con tecnologías de wellness. “Estamos construyendo un edificio que incluye sistemas de refrigeración por agua fría, jacuzzis e infrarrojos dentro de los apartamentos, no solo en los espacios comunes”, detalló.
El costo del bienestar privado
Convertir un departamento en un templo de biohacking no es barato. Una sauna de infrarrojos puede costar entre 2.000 y 10.000 dólares, mientras que una bañera de hidromasaje premium puede superar los 13.000. En algunos casos, incluso se incorporan servicios de goteo intravenoso de vitaminas en los propios complejos residenciales.
Un ejemplo temprano fue el edificio de lujo en el 40 de Bleeker St., en Manhattan, donde Eklund impulsó la instalación de un centro de sueros intravenosos pensado para inquilinos que quisieran reponerse sin salir de casa.
Del Silicon Valley al living
El fenómeno no es aislado. Empresarios como Dave Asprey, considerado el “padre del biohacking”, o el inversor Bryan Johnson, famoso por sus experimentos para retrasar el envejecimiento, han popularizado estos rituales entre multimillonarios y directivos de grandes empresas.
Nicolai Tangen, CEO del Norges Bank Investment Management —fondo soberano de 1,8 billones de dólares—, arranca sus mañanas con ejercicio, chapuzón en agua fría y sauna. Jason Buechel, al frente de Whole Foods, alterna sesiones de sauna infrarroja con baños fríos y calientes, convencido de que su cuerpo “se siente increíble después”. Nick Green, cofundador de Thrive Market, instaló una sauna de barril y un baño de hielo en el balcón de su dormitorio para practicar sus rutinas varias veces por semana.
Lo que antes era un privilegio reservado a retiros de bienestar o centros especializados, hoy se convierte en un must dentro de los proyectos inmobiliarios de lujo. Y aunque la moda se asocia a estrellas de Hollywood o CEOs de Silicon Valley, lo cierto es que redefine el concepto de confort en las propiedades más exclusivas del mundo.
Fuente: Fortune