Roger Federer volvió a demostrar que la clase sigue intacta y con 33 años dio una exhibición de tenis en la final de Wimbledon. No obstante, ni así le alcanzó para vencer a Novak Djokovic, quien está cumpliendo un año como número uno del mundo de forma consecutiva y lo celebró repitiendo el título logrado en 2014.
En el 40º partido del historial entre ambos el serbio dejó igualada la balanza en 20 gracias a un triunfo más trabajado que lo que marcan las cifras. De hecho, en el primer set estuvo 4-2 abajo, pero no volvió a ceder el saque en todo el juego y de inmediato recuperó el quiebre. Luego, tras levantar dos sets points, forzó un tiebreak en el que se impuso con un claro 7-1.
La segunda manga fue la mejor. Los dos malograron opciones de break y Djokovic dispuso de seis set points en el tiebreak, luego de estar 6-3 arriba, pero el suizo puso en el césped londinense todo su temple para darlo vuelta (13-11) y empatar 1-1. Parecía que podía encaminarse hacia su octavo título en el All England Tennis Club, pero no.
El balcánico logró una rotura de servicio en el tercer game del tercer set para quedar 2-1 arriba, y poco después, ganando 3-2, vio interrumpido el juego por lluvia. Sin necesidad de cerrar el techo se reanudó el partido y el número uno del mundo mantuvo su servicio.
Ya en la cuarta manga, que fue la más corta de todas, Djokovic rompió el saque de Federer en el quinto y el noveno, quedándose con el triunfo en dos horas y 55 minutos de juego.
Fue el tercer Wimbledon del serbio, tras los ganados en 2011 y 2014, y el décimo Grand Slam. Por su parte, Federer no gana un grande desde Wimbledon 2012, que fue el séptimo en suelo británico.