El presidente del Comité Olímpico Uruguayo (COU), Fernando Ucha, delineó los principales ejes de su gestión y el rumbo que proyecta para el deporte olímpico nacional, en una entrevista con FútbolUy en la que abordó desde los cambios internos de la organización y el nuevo plan estratégico, hasta los desafíos estructurales del alto rendimiento, la infraestructura deportiva y la relación del deporte con la política y la sociedad uruguaya.
Ucha explicó que su llegada a la presidencia no implicó un quiebre abrupto, sino una profundización de un proceso que ya venía en marcha. “El Comité Olímpico que encontré ya lo conocía porque era parte. Fui el responsable del área deportiva los últimos cuatro años y ya desde ahí empezamos a marcar una impronta de trabajo diferente con las federaciones”, señaló.
Según relató, el cambio de rol le permitió ampliar el foco y asumir nuevas responsabilidades, con una lógica clara: “Trabajo, trabajo y trabajo. Si no hay equipo, no se pueden llevar adelante las tareas”.
Uno de los cambios más visibles, explicó, está en el fortalecimiento del área de comunicación, históricamente relegada dentro del movimiento olímpico: “Si nosotros no transmitimos lo que hacen nuestros deportistas, de nada sirve todo su esfuerzo”, afirmó, y recordó que en el período anterior el COU comenzó a comprar derechos y a generar alianzas para garantizar la televisación de grandes eventos.
Esa estrategia hoy se profundiza con acuerdos concretos. “Tenemos un convenio con Canal 5 que nos asegura transmitir todos nuestros Juegos y estamos trabajando con Antel para que, a través del streaming, nuestros deportistas tengan visualización en todo el país”, subrayó.
Ese trabajo se enmarca en el nuevo plan estratégico del Comité Olímpico, que remarcó no es un documento elaborado entre pocos, sino de un proceso colectivo. “Interactuamos con todo el sector deportivo del Uruguay: funcionarios, federaciones, deportistas, técnicos y la Secretaría Nacional del Deporte. Fue un trabajo muy intenso que se empezó a hornear en septiembre y se terminó en diciembre”, explicó. El plan fija tres áreas centrales, con el alto rendimiento como eje principal, pero con una mirada distinta a la tradicional.
Cambios y decisiones
Ucha fue claro al describir el cambio de matriz en la asignación de apoyos, un tema siempre álgido: “Antes conseguíamos algo de dinero y lo repartíamos entre todas las federaciones. Hoy estamos visualizando a los deportistas que tienen más posibilidades de llegar a una medalla: primero los de oro, después plata y bronce”, detalló.
El objetivo, dijo, es que quienes tienen mayores chances “no tengan que preocuparse por nada más que entrenar”, mientras que en los deportes más alejados del podio el trabajo debe comenzar desde la base. “Por más plata que le pongamos a un deportista, si no hay proceso, no vamos a lograr una medalla”, advirtió.
La infraestructura deportiva aparece como otro de los grandes déficits que Ucha puso sobre la mesa. “Hoy somos los peores de infraestructura deportiva de América”, afirmó sin rodeos, y remarcó la necesidad de articular con intendencias y con el interior del país. En ese marco, mencionó el ambicioso proyecto de una ciudad deportiva en el entorno del Parque Batlle, con un nuevo velódromo, una piscina olímpica y un estadio para unas 4.000 personas. “No me pidas cosas que todavía… estamos trabajando en eso, pero venimos muy bien con la Intendencia de Montevideo”, dijo.
Otro hito que destacó es la recuperación del antiguo edificio del Inott, abandonado durante más de una década. “Tenemos la concesión por 30 años y la idea es centralizar ahí toda la parte física de las federaciones y un área médica para el alto rendimiento”, explicó. En ese proyecto, subrayó el rol de la Universidad de la República como aliada estratégica: “Ellos se van a encargar del área de medicina deportiva porque nosotros no conocemos de eso”.
Las cosas claras
Más allá de la estructura deportiva, Ucha insistió en la dimensión social del deporte y en su falta de jerarquización a nivel político. “Es tan importante el deporte como la educación”, afirmó, y lo vinculó directamente con problemas como las adicciones, el suicidio juvenil, la inseguridad y la salud. Para el dirigente, el problema no es solo presupuestal, sino de relato. “La culpa la tiene el deporte, porque no sabemos vender bien lo que generamos”, sostuvo, y puso un ejemplo concreto: “La Federación de Remo recibe unos 50.000 dólares al año del Estado y solo de IVA genera más de 200.000 dólares. ¿Quién le da a quién?”.
En esa línea, explicó que el COU y la Fundación Deporte Uruguay (ámbito de trabajo conjunto con la SND) trabajan para cuantificar el impacto económico real del deporte federado. “No vamos a pedir plata. Vamos a pedir que nos devuelvan un pedacito de lo que generamos”, insistió, y comparó la situación local con otros países de la región. “Recibe más plata la Federación Chilena de Remo que todo el deporte federado uruguayo, y sin embargo a los chilenos les ganamos en remo”, ejemplificó.
Consultado sobre la sequía de medallas olímpicas (desde Sídney 2000 con Milton Wynants), Ucha evitó promesas grandilocuentes, pero dejó abierta la ilusión. “Yo creo en los procesos”, afirmó, recordando su experiencia en el remo. “Decirte hoy que vamos a ganar una medalla en Los Ángeles 2028, no lo hago. Lo que sí te digo es que hay dos o tres deportes que van en vías de eso”, señaló, y marcó como objetivo intermedio alcanzar diplomas olímpicos (para los ocho primeros) como paso previo al podio.
El presidente del COU también se refirió a la incorporación de exdeportistas en la conducción, a quienes considera actores clave del proceso. “Nosotros trabajamos para los deportistas y los primeros interesados tienen que ser los deportistas”, afirmó, destacando el rol de figuras como Rodolfo Collazo (tres veces olímpico en remo) e Inés Remersaro (dos veces olímpica en natación) en áreas estratégicas. Para Ucha, el Comité “es de los deportistas, de los entrenadores y de los dirigentes”, pero siempre a través de las federaciones.
Finalmente, al proyectarse hacia el cierre de su ciclo, Ucha volvió sobre la idea de legado. Además del alto rendimiento y la infraestructura, subrayó la capacitación como otro pilar a perseguir. “Capacitar a entrenadores, deportistas y dirigentes es fundamental. Si no los capacitamos, no podemos mejorar”, sostuvo. Y concluyó: “Si podemos cambiar la matriz deportiva y dejar infraestructura para las futuras generaciones, aunque no ganemos una medalla en mi período, sería el mejor legado que podemos dejar como dirigentes”.