El tenista chileno Nicolás Massú anunció este martes su retirada tras una trayectoria de 16 años como profesional en la que se erigió como uno de los deportistas más carismáticos de su país y que coronó con las dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Carismático y luchador, Massú, de 33 años, se ganó el cariño de la afición de su país, que lo considera un héroe tras su gesta olímpica, y el respeto de sus rivales del circuito de la ATP.
En el palmarés del trasandino reposan seis títulos del circuito profesional, 32 triunfos en partidos de la Copa Davis con su país y las dos medallas olímpicas, una en individual y la otra en dobles junto a Fernando González. Sin embargo, desde el año 2007 su rendimiento bajó ostensiblemente y ha terminado cerca del número 600 en el ránking mundial, aunque en 2004, su año de gloria, alcanzó el noveno puesto.
Nacido en el balneario de Viña del Mar el 10 de octubre de 1979, Massú debutó como profesional en 1997, aunque no fue hasta 2002 cuando consiguió su primer título, el ATP de Buenos Aires. El chileno siguió su trayectoria ascendente y en 2003 ganó los abiertos de Palermo (Italia) y Amersfoort (Países Bajos). Además, en el Masters 1000 de Madrid alcanzó la final pero perdió ante el español Juan Carlos Ferrero.
El año 2004 fue el de su consagración, ya que se adjudicó al ATP de Kitzbühel, en Austria, y ganó los dos oros en los Juegos Olímpicos de Atenas, un logro sin parangón en el deporte chileno. En la final de dobles, Massú y González derrotaron a los alemanes Nicolas Kiefer y Rainer Schuettler en un partido a cinco sets y casi cuatro horas de duración, y un día después, aún con las piernas pesadas, Massú superó al estadounidense Mardy Fish en la final individual y consiguió su segunda presea de oro.
El Vampiro obtuvo en el año 2006 su último título en Costa de Sauipe, Brasil. Cayó en las finales de los abiertos de Viña del Mar (Chile), Casablanca (Marruecos) y Amersfoort, y fue el último año en el que registró más partidos ganados que perdidos. Después empezó su declive. Aquejado por inoportunas lesiones, sólo brilló de forma esporádica en eliminatorias de la Copa Davis defendiendo a su país, se hundió en el ránking de la ATP y terminó jugando algunos torneos Challenger e incluso de la categoría Future, donde suelen participar jóvenes con pocos años en el circuito profesional.
Con la retirada de Massú, el tenis chileno cierra una etapa exitosa liderada por una generación de talentosos jugadores como Marcelo Ríos y Fernando González. En los próximos días aparecerán sesudos debates para dirimir quién fue el mejor de los tres, pero lo cierto es que cada uno tuvo su momento.
Ríos es el único chileno que alcanzó el número uno del ránking mundial, pero su carrera fue efímera. González logró 11 títulos ATP y tres medallas olímpicas (un oro y un bronce en Atenas 2004 y una plata en Beijing 2008) y fue quizás el jugador más regular a lo largo de su trayectoria. Massú no tenía el talento de Ríos ni la constancia de González, pero su garra y la gloria de Atenas 2004 fueron suficientes para dejar una huella imborrable en la historia del tenis chileno.
EFE l Montevideo Portal
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