El director provincial de seguridad en eventos masivos de Santa Fe, Fernando Peverengo, se refirió a los incidentes acaecidos en el Gigante de Arroyito, donde los hinchas de Rosario Central arrojaron vallas metálicas y otros objetos a la tribuna de Peñarol y golpearon con una piedra en el rostro a Maximiliano Olivera, y mencionó: “Hubo cosas que no salieron”.

Peverengo, en el programa De boca en boca (Radio 2 de Rosario), analizó: “Fuera del estadio tuvimos un buen operativo, con unos 3000 uruguayos que ingresaron y salieron de la ciudad, prácticamente sin incidencias. Ahora, dentro del mismo, nos quedó en el debe”.

“Hubo cosas que se planificaron que no salieron como estaban planificadas”, reconoció, para seguir: “Queda rever la disposición de Conmebol de que dentro del estadio exclusivamente se tiene que trabajar con seguridad privada y vamos a plantear que sea un sistema mixto con la policía”.

“En Central es recurrente el tema de la pirotecnia. Esta vez pasó con la visita, pero eso no sirve para justificar un hecho violento con otro”, dijo consultado sobre los fuegos de artificio que los simpatizantes locales acusan de usar como proyectiles a los hinchas aurinegros.

Admitió que falló el control en el cacheo de ingreso, ya que se detectaron bengalas, por ejemplo. “No hay que tapar el sol con la mano”, sostuvo.

Entonces se refirió a la disposición de los hinchas visitantes en el anillo inferior de la tribuna, con los Canallas rodeándolos de costado y arriba: “Fue a pedido del club que la parcialidad visitante estuvo abajo y la gente de Central arriba con un vallado. Dimos la conformidad para que así sucediera, entendimos que era suficiente y es evidente que nos hemos equivocado”.

¿Responsabilidad?

Peverengo, en su alocución, mostró sorpresa por lo fácil que los hinchas de Central “aflojaron” las vallas para luego lanzarlas a los visitantes: “Nos llama la atención que con una simple patada la descolocaron. Estamos convencidos de que, si el vallado hubiera funcionado, no habrían pasado las incidencias que se vieron”.

Sobre la piedra que impactó en Maximiliano Olivera, expresó: “Estábamos ocupados en la salida de hinchas de Peñarol y nos enteramos de que agredieron al jugador al finalizar el partido. Le pedimos información a Central, que tiene un buen sistema de monitoreo, y así tratar de localizar al agresor. Los hinchas desde el sector de las plateas arrojaron objetos contundentes contra los jugadores”.

“Hasta el momento, Conmebol no nos pidió ningún informe”, reconoció, para ir a más: “Lo que pasó no es un motivo necesario para clausurar el estadio, pero sí para tomar medidas y que no vuelva a pasar”.

Por último, se tomó unos minutos para contestarle a Ignacio Ruglio, presidente de Peñarol, que había declarado sobre la partida de la delegación y jugadores rumbo al Gigante de Arroyito: “Nos sacaron a dar una vuelta. Estando a 12 cuadras nos hicieron llegar 20 minutos tarde”.

Peverengo ironizó sobre esto: “Lo escuché. Hay que pasarle un mapa de la ciudad de Rosario para que conozca. El escenario no está en pleno centro, pero hay un camino que hay que trabajarlo. No entiendo a qué se refiere, seguramente fue parte del enojo por lo que pasó”.