Independiente volvió a los entrenamientos este viernes en su predio de Villa Domínico. Si bien no hubo caras nuevas a las órdenes del entrenador Julio Falcioni, apareció un jugador al que muchos no reconocieron en el primer golpe de vista.

Sebastián Sosa, quien hace un año perdió el pelo como consecuencia del COVID-19, apareció con una cabellera muy similar a la de sus épocas en Peñarol, Boca Juniors, Vélez Sarsfield, Rosario Central o el fútbol mexicano.

El arquero uruguayo de 34 años se tatuó un león en la calva cabeza y fue su sello durante los últimos meses, pero en las primeras dos semanas de junio aprovechó el receso para viajar a Estados Unidos y someterse a un tratamiento de implante capital en la Universidad de Yale.

El propio Sosa había adelantado la noticia a través de sus redes sociales en los últimos días, publicando el “trabajo en proceso” que venía realizando. Hoy estrenó la mejor protección para el frío en la cabeza en la gélida mañana de Avellaneda.