En 1932 comenzó la era profesional del fútbol uruguayo, y con ella se acentuó el dominio de los grandes. Peñarol y Nacional acapararon los títulos durante cuatro décadas, dejando muy atrás en el tiempo el último logro de un equipo chico, que había sido en 1931 gracias al Montevideo Wanderers.
Recién en 1976 se quebró la historia por culpa del Club Atlético Defensor, que bajo la conducción técnica del profesor José Ricardo de León protagonizó una histórica campaña para arrebatarle el título a Peñarol por un punto de diferencia tras 22 fechas.
Aquel equipo violenta logró 32 unidades, producto de 13 victorias, seis empates y tres derrotas, marcó 33 goles y recibió 24. No fue el más goleador ni el menos goleado. Tampoco tuvo el mejor saldo de goles ni fue el más vistoso, pero sí el que menos perdió en la segunda rueda de aquel certamen.
A medida que avanzaban las fechas y Defensor se mantenía primero, Víctor Hugo Morales fue el único que se animó a hacer base de transmisión en los partidos de los dirigidos por el profesor De León. El resto de las radios siguió al firme con los grandes, pero en la última fecha se revirtió la tendencia ante lo que parecía un hecho.
En la tarde que el Franzini estuvo repleto para ser testigo de la historia, Defensor llegaba con 30 puntos, uno más que Peñarol. Los del Parque Rodó recibían a Rentistas y los carboneros en simultáneo enfrentaban a Sud América en el Centenario. El 3-1 mirasol fue anecdótico por culpa del 2-1 violeta con goles de Luis Cubilla y Alberto Santelli.
Freddy Clavijo; Líber Arispe, Baudilio Jauregui, Ricardo Conde y Beethoven Javier; Ricardo Ortiz, Pedro Graffigna y José Gervasio Gómez; Luis Cubilla, Alberto Santelli (Alfredo Cáceres) y Rodolfo Rodríguez fueron los que jugaron aquel 25 de julio de 1976.
También tuvieron minutos el arquero Jacinto Calleros, los defensores Francisco Salomón, Ricardo Meroni y Washington González, los volantes Gregorio Pérez y Juan Carlos Leiva, y los delanteros Pedro Álvarez, Rudy Rodríguez, Omar Mondada y Julio Filippini.
La vuelta olímpica, contrariamente a lo que marca la tradición, fue en sentido horario y ya es un símbolo del club. Tanto en 1987 como en 1991 (ya bajo la denominación de Defensor Sporting Club) y 2008, al igual que en las ocho liguillas ganadas por Defensor, el trote alrededor del campo fue al revés. Las vueltas olímpicas pasaron, pero nunca más al grito de “la historia se derrumba y se conmueve”, tal como exclamó Víctor Hugo Morales.