La Copa Confederaciones se juega desde 1992. Fue Argentina la primera selección campeona del torneo y desde entonces se prolonga una curiosa maldición. Nunca un campeón vigente de la Confederaciones alcanzó el título en el Mundial.
En 1997, el campeón fue Brasil y fue justamente el campeón de Confederaciones que más cerca estuvo del título Mundial posterior. Pero en Francia 98, la canarinha perdió la final del mundo con la selección local y no pudo conseguir el doblete.
Sucesivos títulos de Francia y Brasil confirmaron más adelante que un vigente campeón mundial sí puede ganar la Copa Confederaciones, pero en ninguno de esos casos, tras alzarse con esa copa, consiguieron volver a levantar la más preciada, la del mundo.
Con su eliminación en la fase de grupos, Alemania mantuvo en pie la estadística por al menos cuatro años más. Luego de vencer a Chile en la final de 2017, los teutones se van con las manos vacías de Rusia y la maldición, todavía no tiene fin.
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