El uruguayo Pablo Cuevas se siente uno de los tenistas más veteranos del circuito y, aunque en Roland Garros la motivación le viene de forma natural, tras superar por octava vez consecutiva la primera ronda aseguró que quiere disfrutar el torneo porque siente que no le quedan muchos años de repetir.

"Me siento experimentado, por momento puede ser una ventaja para unas cosas, para otras no tanto. Uno va perdiendo el entusiasmo, pero este no es un torneo para perderlo, pese a que no haya público, tiene algo especial, solo ver el nombre y el logo, lo que significa, uno se motiva", dijo el uruguayo tras vencer al suizo Henri Laaksonen, procedente de la fase previa, por 6-1, 2-6, 6-4 y 6-2.

"Es de las veces que más cómodo me sentí en una primera ronda en un torneo de Grand Slam", dijo el uruguayo.

Lo que viene

"Voy a tratar este año de estar cauto de entrar a la cancha a hacer lo que tengo que hacer sin presiones y tratar de jugar mi mejor tenis porque no me quedarán muchos años en este torneo tan lindo", agregó.

El tenista multiplicó los elogios al torneo de Roland Garros, que consideró su favorito y que, en este año de pandemia, no quería perderse "por nada del mundo".

"Es la superficie en la que más cómodo me siento, siempre trato de preparar este torneo y una vez que entro en la cancha quiero avanzar y eso me permite jugar con energía y sobreponerme a las adversidades. He llegado algunos años bien preparado y me he quedado cerca de superar la primera semana", afirmó el tenista, que en tres ocasiones cayó en tercera ronda.

Cuevas, que tiene 34 años, tiene ahora ante sí a uno de los talentos más precoces del circuito, el griego Stefanos Tsitsipas, que tuvo que emplearse a fondo para remontar contra el español Jaume Munar por 4-6, 2-6, 6-1, 6-4 y 6-4.

El rival

"Lo he afrontado algunas veces, no he tenido mucha suerte, voy a tener que cambiar algunas cosas, espero que funcionen. Es un rival difícil, creo que si logro jugar un buen tenis puedo tener mis opciones. Tengo claro lo que tengo que hacer, veré si funciona", dijo.

La última vez jugaron hace unos días en el reciente torneo de Hamburgo, en el que el heleno llegó hasta la final.

Los otros dos duelos tuvieron lugar en polvo de ladrillo, siempre con triunfo del griego. Con motivo de uno de ellos, en Estoril, Tsitsipas confesó que Cuevas había sido uno de sus ídolos.

"No me gustó mucho, me trató de viejo", bromeó el uruguayo, antes de agradecer los elogios: "Fue lindo escuchar eso de alguien con tanto talento".

Cuevas, 60 del ránking, que no estaba teniendo una buena temporada tras el parón por la pandemia, ha ido afinando su juego en tierra batida.

Cuartofinalista en Aix en Provence a principios de mes, el uruguayo alcanzó los octavos en Hamburgo