Contenido creado por José Luis Calvete
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De puño y letra

Recordamos a Muhammad Alí en frases: compromiso, solidaridad y arrogancia

La trayectoria profesional del legendario Muhammad Ali, quien falleció anoche a los 74 años, estuvo marcada por sus genialidades antes, durante y después de cada uno de sus 61 combates. Compromiso social, convicción por los ideales y arrogancia lo hicieron inolvidable.

04.06.2016 10:38

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Antes de que subiese al cuadrilátero ya había generado una expectación inusitada con su dialéctica, irreverente, mezcla de premonición, confianza, sentirse superior y sobre todo ganador. Tampoco callaba durante la pelea, y mucho menos cuando las concluía con triunfo en 56, incluidas 37 por la vía del nocáut, y cinco derrotas.

Esa personalidad, única y extrovertida, hizo que en 21 años que estuvo como profesional, incluidos tres y medio de suspensión sin poder boxear por negarse a ir a la guerra de Vietnam, le diese tiempo a expresar frases que ya forman parte de la historia del boxeo y del deporte estadounidense y mundial.

La más definitoria del tipo de boxeador que era fue cuando dijo: "vuelo como mariposa, y pico como abeja. ¡Ruge, joven, ruge!", antes de su primera pelea ante Sonny Liston en 1964.

Al negarse el 17 de febrero de 1966 a cumplir con la llamada a filas para ir a la guerra de Vietnam se limitó a decir: "No tengo ningún problema con el Vietcong". "Los vietnamitas no me hicieron nada. Ellos no me dicen ‘negro' de forma despectiva. En mi país, sí", agregó.

También al ser cuestionado sobre el mismo asunto por el periodista Robert Lipsyte, del New York Times, en una entrevista, Ali le dijo: "¿Hablas en serio? Tengo que quedarme aquí y conducir a mi gente al hombre correcto, Elijah Muhammad" "No voy a recorrer 10.000 kilómetros para ayudar a asesinar a un país pobre simplemente para continuar la dominación de los blancos contra los esclavos negros", agregó.

El 30 de junio de 1967 decidió cambiarse de nombre y explicó que "Cassius Clay era el nombre del negrero" "Cassius Clay es el nombre de un esclavo. Yo no lo elegí y no lo quería. Soy Mohammad Alí, un hombre libre".

El 9 de marzo de 1971, un día después de perder ante el legendario Joe Frazier, uno de sus asistentes quiso echar a los periodistas de la habitación del hotel donde se encontraban. "No, dejen que se queden. Hablo cuando gano, tengo que hablar cuando pierdo", le dijo Ali A su asistente.

La sentencia a su favor del Tribunal Supremo de Justicia de Estados Unidos, el 28 de junio de 1971, tras evadir el alistamiento para ir a la Guerra de Vietnam, le generó la expresión de "Ya celebré. Recé a Alá".

También sobre el mismo asunto y los intentos del gobierno de enviarle a presión. "Ellos hicieron lo que les pareció correcto, y yo hice lo que me pareció correcto".

Tras triunfo sorpresa ante George Foreman, en Kinshasa, el 1.º de octubre de 1974, cuando recuperó el título mundial del peso pesado, expresó: "Les dije a todos mis críticos que soy el mejor de la historia. Nunca esperen que pierda hasta que tenga unos 50 años".

En cuanto a su compromiso social como negro que se sintió discriminado, Ali dijo: "No puedo hablar el inglés perfecto de los blancos, pero tengo sabiduría". "Soy América. La parte que no van a reconocer. Pero acostumbraos a mí. Negro, confiado, chulo, a mi nombre, no el suyo; mi religión, no la suya; mis metas, la mía propia; acostumbrarse a mí".

Su compromiso con la religión del Islam, al que se convirtió, le hizo decir: "Alá es el más grande. Yo sólo soy el boxeador más grande".

En lo deportivo, también tuvo frases brillantes. "Odié cada minuto de entrenamiento, pero no paraba de repetirme: 'No renuncies, sufre ahora y vive el resto de tu vida como un campeón'", admitió.

"Imposible es solo una palabra que utilizan los débiles que encuentran más fácil vivir en el mundo que les han dado que explorar el poder que tienen para cambiarlo. Imposible no es un hecho. Es una opinión. Imposible no es una declaración. Es un desafío. Imposible es potencial. Imposible es temporal. Nada es imposible", repetía.

"De pequeño le pedía a mi hermano Rudy que me lanzara piedras. Así es como aprendía mis movimientos, esquivando pedradas", explicó sobre su inigualable estilo sobre el cuadrilátero.

"Al golf también soy el mejor. El problema es que todavía no he jugado", bromeaba Alí, quien aseguró además que "el boxeo es un montón de hombres blancos viendo cómo un negro vence a otro hombre negro".

"El servicio que haces por los demás es el alquiler que pagas por tu habitación aquí en la Tierra", recordaba siempre Ali cuando le preguntaban por la ayuda que siempre dio a los más necesitados.

EFE l Montevideo Portal