La licitación de los derechos de televisación que realizó la AUF, y a la que se presentaron varios oferentes, generó gran revuelo en el mundo del fútbol, por la modalidad utilizada esta vez y por varias cláusulas establecidas en los pliegos.
Una de ellas —y que genera gran repercusión a nivel mediático— tiene que ver con el hecho de que la Asociación utilizará un equipo periodístico propio en la transmisión del partido. Si el adjudicatario decide emplear otro, en lugar del que llega por defecto, deberá contar con el aval y la aprobación de la AUF.
En caso de que esta no lo acepte, no podrán ser parte de la transmisión, algo que constituye una forma de controlar el producto, el mensaje y la forma en que se difunde la información.
Ante esta situación, el Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay, consultado por Fútboluy, manifestó estar atento, analizando las aristas con asesoría legal y en estudio constante de los diferentes escenarios que puedan suscitarse.
¿Licitación en radios?
La licitación realizada refiere principalmente a la transmisión televisiva de los productos AUF. Ahora bien: ¿Qué pasa con las radios? ¿Por qué no hay licitación?
Estas preguntas fueron trasladadas a varias de las principales autoridades de la Asociación, que comunicaron que los derechos para la transmisión radial de los partidos son propiedad de la propia AUF, pero se manejan de forma diferente.
Lejos de licitarse, estos se acuerdan directamente con las emisoras, de forma individual, con acuerdos directos, muchas veces por cifras “muy accesibles” o incluso por “canje de publicidad”.
Es una forma de acceder a una difusión en los principales medios radiales que, de tener que pagarse, generaría un gasto de magnitud similar.
A diferencia de lo que se plantea en la licitación del fútbol televisado, al no haber una producción propia, las emisoras son libres de elegir sus equipos de transmisión, así como la AUF es libre de llegar a distintos acuerdos con cada una.
La guerra streaming
Uno de los grandes cambios que ha experimentado la comunicación en los últimos años pasa por el streaming, la “gran vedette” en cuanto a las expectativas de ingresos en el proceso licitatorio de los derechos de TV, pero que tampoco pasa inadvertida en la “emisión de los partidos hablados”.
“Grupos periodísticos” es la denominación que la AUF utiliza para referirse a aquellos que tienen transmisiones exclusivas por esta vía —ya sean partidarias o no—, los cuales se han multiplicado con el tiempo y generan molestia en las transmisiones convencionales.
La mayoría de ellos tiene un trato similar al de las radios, pero, al no generar ganancias ni tener esa finalidad en muchos casos, se producen atrasos en los pagos o en el cumplimiento de acuerdos.
Esto ha derivado en convenios de pago con contrapartidas publicitarias, algo que carece de control y de un retorno efectivo. Quienes no pueden cumplir sus compromisos, a veces pierden sus acreditaciones.
Este es un tema que estará sobre la mesa en la próxima temporada, ya que además es una vía por la que las radios tradicionales también están emitiendo sus partidos, lo que podría implicar un ajuste económico al sumar otra forma de difusión.
Lo cierto es que la AUF no se plantea vender los derechos radiales de la misma forma que los televisivos —es decir, a una empresa que luego licencie a terceros—, ya que se apuesta a un modelo distinto, aunque sujeto a ajustes.