Nacional, en su estreno en la Copa Libertadores 2026, celebró a lo grande su primera conquista que llegó de la mano de su capitán, Sebastián Coates, quien marcó el 1-0 a los 22 minutos frente a Coquimbo Unido en el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso.
El gol llegó tras una acción que combinó solidez defensiva, transición rápida y eficacia aérea.. Todo comenzó con una gran atajada de Ignacio Suárez, que evitó la caída del arco ante un tiro de Cornejo y activó de inmediato la respuesta.
De ese despeje nació una contra encabezada por Tomás Viera, quien avanzó con decisión hasta que la defensa rival logró enviar el balón al córner. Pero esa jugada sería el punto de quiebre.
En la ejecución, apareció la precisión de Nicolás Lodeiro, que metió un centro propio de su calidad al corazón del área. Allí emergió la figura de Coates: potencia física, gran timing y un salto imponente para imponerse a todos y mandar la pelota al fondo de la red.
Gol y desahogo. El capitán lo gritó con todo: puño en alto, abrazo con sus compañeros y beso al escudo, en un festejo cargado de simbolismo para quien volvió al club que lo vio nacer y desde donde construyó una destacada carrera internacional.
El banco también lo vivió con intensidad. Jorge Bava, con puños cerrados y apretados, celebró con furia un tanto que significaba mucho más que una ventaja parcial: era la confirmación del plan.
En las tribunas, unos 750 hinchas tricolores le pusieron color y pasión a la noche chilena. El clásico “¡Dale bolso, dale bo!” bajó con fuerza para celebrar un tanto importante.