Antonio Pacheco, uno de los últimos grandes referentes de la historia reciente de Peñarol, vivió una jornada muy especial en el Campeón del Siglo, al cual arribó al comando de Wanderers para el cotejo por la fecha 12 del Apertura.

Tony, desde su llegada al escenario, fue saludado y elogiado por cada hincha que se fue cruzando para luego recibir una serie de homenajes previo al rodar de la pleota.

Los dos primeros fueron en el vestuario, tal y como pidió para no desenfocarse de su tarea en el duelo. El primero por parte de una agrupación de hinchas y más tarde el oficial por parte del club.

Allí estuvieron presentes los dirigentes Eduardo Zaindensztat y Jorge Nirenberg que intercambiaron saludos y le entregaron una camiseta con su tradicional número 8, así como una plaqueta conmemorativa.

La misma destacaba entre otros aspectos la “primera visita al CDS en su nuevo rol como entrenador”, de Pacheco.

“Gracias de corazón, es un gustazo que se hayan acordado de mí y se los agradezco”, mencionó el otrora futbolista.

A la salida a la cancha la ovación no se hizo esperar y el “Tony, Tony” comenzó a corearse en todas las tribunas, para recibir una última plaqueta, esta vez de la denominada “Barra Ámsterdam”.