Peñarol le ganó a Liga de Quito 2-0 en el estadio Olímpico Atahualpa de la capital ecuatoriana por la segunda fecha del grupo B de la Copa Libertadores sub-20, por lo que acaricia la clasificación a semifinales a falta del partido del sábado a las 19:30 horas frente al Inter de Porto Alegre, que perdió sus dos encuentros.
Uno de los grandes protagonistas del triunfo mirasol, más allá de los goles de Santiago Díaz y Oscar Cruz, fue Randall Rodríguez. El arquero volvió a mostrar seguridad y contuvo un penal que pitó el árbitro paraguayo Paul Benítez por una falta que sólo él vio. Óscar ‘Romario’ Sosa lo ejecutó y el guardameta le tapó el primer derechazo y luego el rebote.
Antes de esa jugada, que se dio a los 80 minutos, Rodríguez sufrió un golpazo al chocar con el antebrazo de su compañero Matías González en una acción rápida en la que salió a despejar. El cotejo estuvo dos minutos y medio parado mientras lo atendían, pero después pudo seguir.
“Quise despejar y nunca vi a mi compañero. Creo que choqué con él y, literalmente, se me partió el mundo. Veía todo blanco y creo que por unos minutos estuve desmayado”, contó Rodríguez después del partido, y también habló de la confianza que le trasladaron antes de atajar el penal.
“No va sólo en mí. Va en mis compañeros, que cuando vieron que había sido penal me dieron un aliento que me llenó de confianza. Sabía que responderles a ellos era lo mejor”, contó sobre la atajada del penal, y después del partido agradeció el apoyo de Kevin Dawson, quien le dedicó un tuit en el instante en el que tapó la pena máxima.