El Tottenham tuvo un comienzo para el olvido frente al Atlético de Madrid y su entrenador, Igor Tudor, tomó una decisión poco habitual: sustituyó al arquero Antonin Kinsky a los 17 minutos de partido tras dos errores que derivaron en goles del equipo español.

El encuentro, correspondiente a la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, se disputó en el Riyadh Air Metropolitano y empezó de la peor manera para el conjunto inglés.

Apenas a los 4 minutos, Kinsky sufrió un resbalón al intentar sacar desde su arco, lo que dejó la pelota en poder del Atlético. Ademola Lookman recuperó el balón y habilitó a Julián Álvarez, quien asistió a Marcos Llorente para que marcara el 1-0.

El equipo madrileño aprovechó el desconcierto rival y volvió a golpear poco después. A los 14 minutos, Antoine Griezmann amplió la ventaja para los locales y dejó muy comprometido al Tottenham.

La situación empeoró enseguida para el arquero checo. En el minuto 15, Kinsky falló en un despeje tras una cesión de un compañero, error que terminó aprovechando nuevamente Julián Álvarez, quien convirtió el 3-0 para el Atlético.

Ante el complicado panorama, Tudor reaccionó rápidamente. A los 17 minutos decidió cambiar de arquero, enviando al campo al italiano Guglielmo Vicario, quien es habitualmente el titular del equipo londinense.

Kinsky, que había tenido muy poca participación en la temporada, abandonó el campo visiblemente afectado por lo ocurrido. El checo apenas había disputado dos partidos de Copa de la Liga durante el curso y esta aparición representaba una oportunidad importante para mostrarse.

Mientras caminaba hacia el banco de suplentes, varios compañeros se acercaron para consolarlo, en una imagen que reflejó el duro momento del joven guardameta.

La temprana sustitución evidenció la intención del entrenador de frenar el impacto anímico que generaron los errores iniciales en un partido que se volvió cuesta arriba para el Tottenham desde los primeros minutos.