Por José Luis Calvete
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Walter Pandiani vivió un Mundial diferente. Lejos de las canchas y los vestuarios, que desde hace más de tres décadas son su hábitat natural, ofició de comentarista para la cadena DAZN en España, en la cual apelaron a su conocimiento y extensa trayectoria para analizar los encuentros y “darle un poco de conocimiento a la gente de lo que es Uruguay”.
“Yo estaba dirigiendo y jugando finales con el Palencia, por lo que podía perderme algún partido, pero se dio. Fue mi primera experiencia y la disfruté mucho”, contó el Rifle, quien hasta el 7 de junio dirigió al Palencia, un equipo que deambulaba en la mitad de la tabla de la quinta categoría del fútbol español y de su mano terminó peleando por un ascenso.
La eliminación le permitió tener una disponibilidad total para el nuevo rol en la TV, que lo tuvo hasta siete horas en un estudio para el partido entre la Celeste y España. Compartiendo panel con el exarquero Pepe Reina y el mediocampista Javi Martínez, palpitó la previa y fue parte del pospartido que marcó la eliminación del conjunto de Marcelo Bielsa.
“Llegamos con lo justo al Mundial. Había muchos jugadores que llegaron con problemas físicos y no contamos con uno de los jugadores más importantes, como es Giorgian de Arrascaeta. Al no tener un recambio para él, perdimos muchísimo. Darwin Núñez estuvo seis meses sin competir y no tenemos jugadores de primera línea en Europa. El más importante era Fede Valverde, y no estuvo en el mejor nivel”, opinó sobre la selección.
Alumno de Luis de la Fuente y compañero de Scaloni
Pandiani volvió a Uruguay sabiendo que no retornará al Palencia, un club que quedó muy conforme con su desempeño y al que fue para darle una mano a su antiguo representante, Sadok Moumni. Hoy tiene el objetivo a corto plazo de dirigir en Uruguay y espera una propuesta para plasmar su muy buena formación en España, donde obtuvo la licencia UEFA Pro en 2017. Luis de la Fuente, actual seleccionador español y por entonces director técnico de la Roja a nivel sub-19, era uno de los profesores en la sede de la Real Federación Española de Fútbol.
Entre los connotados jugadores que fueron parte del mismo curso, intensivo y con una duración de seis semanas, estaban los argentinos Javier Saviola y Fernando Redondo, y los españoles Juan Carlos Valerón y Manuel Pablo, otrora compañeros del Rifle en Deportivo La Coruña en los primeros años del siglo XXI.
Otro de los compañeros del curso fue Lionel Scaloni, con quien también compartió equipo durante cuatro temporadas en el Depor y forjó una amistad. Desde entonces le veía pasta de director técnico por ser “líder, carismático, alegre y muy cercano”. “El entrenador debe ser cercano al jugador y preocuparse por lo individual, no solo por lo colectivo. Lo principal es hacer un buen grupo de trabajo y que los que juegan menos estén contentos de estar participando. Todo eso lo tiene. Siempre fue un tipo humilde, de valores, y con esa locura que a veces se necesita. Si tenés un buen grupo y convencés desde el cariño y la cercanía, el jugador te defiende”, valoró.
Peñarol y dos “sueños cumplidos”
Entre sus metas a mediano y largo plazo, no duda: “Quiero dirigir a Peñarol”. “Sé que en algún momento se va a dar y no tengo ningún apuro. Creo estar preparado para eso, tengo condiciones, tengo identidad Peñarol y conozco lo que es la casa. Sé que soy uno de los más capacitados para transmitir los valores de Peñarol y lo que significa ponerse esa camiseta. Hay que seguir preparándose y acumulando experiencia”, dijo, consciente de que “hay que dar herramientas a los jugadores, porque ya no se gana con garra y corazón”.
Como jugador defendió a Peñarol entre 1998 y mediados de 2000, anotó goles clásicos y selló el Campeonato Uruguayo de 1999 con un gol para ganarle la final a Nacional 2-1 y de atrás. Sin embargo, nunca pudo retornar al club. “No se dio porque no se tenía que dar. Mucha gente dice que quise venir viejo, cuando quise volver con 31 años (2007) y con 33 años, pero había jugadores en la posición y otros intereses en el club. Ojalá se dé como entrenador”, comentó.
Entre los hechos que marcaron su carrera están el camión rojo que utilizó durante 14 años, un cruce con Cristiano Ronaldo mientras defendía al Osasuna y los incidentes contra Flamengo en la Copa Sudamericana de 1999. De esos tres, no duda sobre cuál es el que más veces le ha recordado la gente que le pregunta por el pasado: “Lo del camión, que fue un sueño cumplido. Del resto, ni toco el tema. No me siento orgulloso de lo que pasó con Flamengo, porque no es ejemplo de nada, y no me gusta que se siga hablando del tema de Cristiano Ronaldo”.
Además de cumplir el anhelo de comprarse un camión, cumplió otro sueño que es para unos pocos elegidos: compartir equipo con Nicolás Pandiani, su hijo mayor. Jugaron en Atlético Baleares en 2013 y en Miramar Misiones en la temporada 2013-14. “Él se fue chico a España y se formó allá. No tuvo el conocimiento de lo que realmente es el fútbol uruguayo. Haber podido venir a jugar a nuestro medio y vivir esta realidad, con la precariedad que había, después de haber estado en los mejores estadios, para mí fue espectacular. Lo disfrutamos mucho y fue una enseñanza muy grande para mi hijo también”, comentó.
Por José Luis Calvete
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