Iban 24 minutos del partido entre Bayern Munich y Hertha de Berlín, y el ganador ya estaba definido. El tanteador marcaba un claro 3-0 a favor del Bayern, en un encuentro de la 26ª fecha de la Bundesliga que le permitió al vencedor quedar segundo a cinco puntos del Borussia Dortmund.

A esa altura, poco importaban los goles que llegaban y sus autores. El holandés Arjen Robben había anotado dos, pero su papel quedó reducido a “juez” de un partido del popular “piedra, papel o tijera”. ¿Cómo? Sí. El holandés fue testigo de esa manera de desempatar entre el volante Toni Cross y el francés Ribery.

Los jugadores en cuestión no se ponían de acuerdo a la hora de ejecutar un tiro libre, y eligieron esa particular manera de decidir quien pateaba. Finalmente, el remate pegó en la barrera y la jugada quedó en la nada, pero la situación será aun más recordada que el 6-0 final del Bayern Munich.