Diriangén, equipo que lidera la tabla acumulada del año y que cuenta en sus filas con el uruguayo Bernardo Laureiro), le ganó a Walter Ferretti 2-1 como local este miércoles por la fecha 12 del Torneo Clausura de Nicaragua, uno de los tres países donde se sigue jugando al fútbol (junto a Bielorrusia y Burundí).

Se trata de la única institución de las 10 que participan en la Liga de Primera División que planteó la posibilidad de una postergación del certamen. “Queremos suspender el campeonato pero todos los clubes votaron y la mayoría quiere continuar”, explicó Sergio Salazar, el director general, a The Guardian.

El prestigioso periódico inglés dedicó un artículo al curioso caso del fútbol nicaragüense, que es el fiel reflejo de un país que ha subestimado al coronavirus. El presidente, Daniel Ortega, no ha brindado demasiada información a la población ni hizo suspender las clases. Hasta ahora hubo un muerto y cinco contagios según datos oficiales, pero se sospecha que hay más.

“Nuestros jugadores no quieren seguir jugando. Tienen miedo y los entendemos. Seguirá jugándose hasta que el ministerio de salud recomiende lo contrario”, lamentó Salazar.

Desde el 20 de marzo los partidos se juegan sin público. En el primero de ellos, los futbolistas del Diriangén salieron a la cancha y posaron para la foto luciendo barbijos. Este miércoles optaron por alinearse con más distancia de la habitual y el club hizo un guiño a la recomendación mundial de respetar el confinamiento: “los puntos quedaron en casa”.