Una situación inesperada se dio en la concentración del Napoli en Castel di Sangro, cuando Mathías Olivera tuvo que salir de la cancha entre lágrimas tras un choque con un compañero.

Los actuales campeones de la Serie A trabajaban con normalidad durante la sesión vespertina hasta que se produjo un choque entre el lateral de la selección y Zambo Anguissa, lo que encendió las alarmas.

Olivera cayó desplomado de dolor, tomándose la pierna derecha ante la preocupación de sus compañeros. La sanidad intervino de inmediato y lo escoltó fuera del terreno de juego: el futbolista se retiró rengueando y con lágrimas en el rostro.

Luego fue tratado con hielo y se le colocó un gran vendaje en la pantorrilla, ya sin poder reincorporarse a la práctica. Se esperan los exámenes médicos pertinentes para determinar el alcance de la lesión.