Al igual que ante Universidad de Chile, el partido ante Everton, segundo de la gira de Nacional por tierras trasandinas, tuvo poco de amistoso. El Bolso comenzó mejor y se encontró primero con el gol, pero el local empató rápido y comenzó a presionar, dándole voltaje a un encuentro que no tuvo más goles por imprecisiones de los dos bandos.
Con 5000 personas aproximadamente, la visita avisó primero. Con un esquema táctico diferente planteado por el Muñeco Gallardo, con tres en el fondo, un mediocampo reforzado con cuatro hombres y un tridente ofensivo, Marcos Aguirre y Vicente Sánchez, dos de los atacantes, armaron una jugada interesante al inicio que obligó a participar al arquero rival.
Apenas a los ocho minutos encontró la apertura del score. Matías Cabrera levantó un centro que fue despejado por la defensa de Everton, devolvió el Vampiro Torres, capturó el balón el Carucha y se lo sirvió al Colo Romero al medio, quien tocó por abajo para mandar la pelota contra el palo izquierdo y gritar la victoria parcial tricolor.
El local no quiso decepcionar a su gente en la Noche Oro y Cielo, y se puso a buscar el empate, que llegó a los 14'. Rafael García no pudo evitar un desborde que permitió la llegada al área, y cuando los oponentes tocaron al medio fue Torres el que evitó la conversión. En el rebote, y con una mala salida de Jorge Bava, Jonathan Novoa puso el 1-1.
Inmediatamente después, Novoa volvió a llegar con peligro: remató al arco y el arquero, en esta oportunidad, reaccionó bien, volando para mandar a la esférica al córner. Así, Everton avisó que el partido comenzaba a complicarse para la visita. El trámite fue emparejándose, justificando el resultado. Pero a pesar de esto, el cotejo no fue bueno en la parte inicial, porque las imprecisiones fueron las causantes de que no llegaran más anotaciones, y porque se cortó mucho el juego por las faltas de ambos planteles.
Dos jugadas polémicas condimentaron la primera parte. Un defensa le puso la mano en la cara a Sánchez dentro del área, generando penal, que no sancionó el árbitro Claudio Aranda. Luego, Boghossian, al igual que en el choque ante la U, cometió una brutal agresión: esta vez fue un codazo, que merecía tarjeta roja, no mostrada por el juez.
Todo lo complicado del primer tiempo, se potenció en el arranque del segundo. El Muñeco mandó a Pablo Álvarez a la cancha y sacó a Vecino, parando a cuatro hombres atrás. Dos minutos pasaban del inicio del complemento cuando Everton lo dio vuelta. Muñoz desbordó por la izquierda ante la pasividad del recién ingresado, y fue Jadson Viera el que quiso despejar, pero la terminó mandando a las redes defendidas por Bava.
Esto parecía golpear duramente al Bolso, al que le costaba bastante manejar el encuentro, pero rápidamente logró igualar el marcador. Tras un centro cerrado al primer palo, el juvenil Romero saltó más alto que el resto de los hombres que estaban en el área, y puso el segundo de la visita y de su cuenta personal, poniendo el resultado parcial 2-2.
Tras el empate, Nacional no dio respiro y azotó a Everton. Lo dio vuelta con una conversión en contra, ya que un despeje mal hecho de un centro de Boghossian terminó en el arco. El cuarto lo puso el Carucha, llegando antes que el arquero al balón que trabajosamente había llevado Matías Cabrera hasta el área. Y ahí vino la oleada de cambios.
El Muñeco sacó al alto delantero, a Cabrera y a Abero, y mandó al césped a Renato César, a Israel Damonte y a Gonzalo Bueno, y no falló: en la primera pelota que tocó el juvenil Bueno, apareció el quinto gol tricolor. Increíblemente considerando lo que había sido el primer tiempo, el equipo anotó cuatro tantos en 10 minutos y cambió la historia.
Everton descontó luego mediante el tiro desde el punto del penal, sancionado por una mano en el área, pero eso no cambió la suerte que estaba echada, y el Bolso se trajo la copa Oro y Cielo desde Viña del Mar.
Nacional se paró al inicio con Jorge Bava en el arco, con una línea de tres en el fondo, compuesta por Rafael García, Jadson Viera y Darwin Torres; con un fuerte mediocampo formado por Matías Vecino, su tocayo Cabrera, el Colo Romero y Abero; y con un tridente ofensivo integrado por Vicente Sánchez, Joaquín Boghossian como nueve de área y Marcos Aguirre.