La increíble victoria de Nacional por 3-2 ante Defensor Sporting quedará en el recuerdo de los miles de hinchas que la vieron en el Gran Parque Central y también del vicepresidente del club, Flavio Perchman, quien se perdió el segundo y tercer tanto por haberse ido antes.
“Vi hasta el 2-1. Mi mujer venía de Buenos Aires en el Buquebus que llegaba a las 18:45 y, después del penal [anotado por Maxi Gómez], salí a la calle. Incluso un hincha me dijo: ‘¿Bo, ya te vas?’ Y él se estaba yendo”, relató en diálogo con el programa Minuto 1 de Carve Deportiva.
“Subí al auto y los estaba escuchando a ustedes [Radio 1010]. En el relato sentí que empezábamos a ser una pequeña tromba. Puse el Disney y fue rarísimo. Cuando agarré Monte Caseros, empatábamos, y antes de llegar a Garibaldi, ganábamos”, narró.
“Grité como loco y no lo podía creer. ¡Mirá lo que me estoy perdiendo la puta madre que lo parió! Pero me puse contento por todo”, narró Perchman, quien luego analizó el encuentro, en el que no consideró que el Bolso haya jugado tan mal como los medios deportivos afirman, y valoró que “al equipo le puede faltar a veces juego, pero no actitud”.
“No coincido en que jugamos tan mal. En el primer tiempo fuimos protagonistas, a lo cuadro grande. Aunque faltó profundidad, intentamos llegar por varias vías. No aprovechamos las pelotas quietas. Nacional no jugó un mal primer tiempo y después no merecía ir perdiendo 2-0. No era tan malo el juego”, señaló.
“Ellos hicieron un planteo parecido al de nosotros en el clásico; bien parados atrás, agrupados y salían”, agregó, y luego definió la reacción del equipo de Daniel Carreño como “la remontada más épica” desde que ve fútbol. Si bien recordó la de 1998 ante River Plate, cuando Nacional perdía 3-0 y ganó 4-3, en aquella “el 3-1 fue al final del primer tiempo”.
Defendió al equipo porque “contra Juventud y Wanderers no le faltó jerarquía”, sino que “le faltó fortuna” y remarcó que la hinchada apoyó constantemente en lugar de insultar. “La gente recibió lo que sembró. ¿Cuánto mejor es esto que abuchear jugadores y pedir que se vayan todos? A fin de año pasamos raya y vemos”, añadió.
“Llevé a mi madre al partido. Ella siempre fantasea, pero me dice que no tiene cómo ir, que es imposible. Está recontra lúcida, pero tiene 90 años. La llevé y la vuelta la hacía con mis hermanos. La última vez que fue a un partido, fue a un Nacional-Defensor en 1977. Lo perdíamos 2-0 también y empatamos 2-2. Al Parque no había ido nunca”, concluyó.